Este comportamiento se dio en un entorno económico de crecimiento moderado, pero con fundamentos inmobiliarios que mantuvieron al mercado en una posición resiliente.
La baja vacancia no es homogénea. Mientras submercados como Tultitlán y Tepotzotlán operan con tasas de disponibilidad de apenas 0.6%, corredores como Vallejo-Azcapotzalco registran un nivel más elevado, de 6.5%, reflejando diferencias en edad del inventario, especificaciones técnicas y vocación logística. Aun así, la presión general sobre la oferta ha impulsado el desarrollo de nuevos proyectos.
En materia de precios, el mercado industrial capitalino cerró el año con rentas históricas. La renta promedio de salida para edificios Clase A alcanzó 10.82 dólares por metro cuadrado al mes, lo que representó un incremento anual de 17.4 por ciento. Este aumento refleja la combinación de vacancia limitada, mayores costos de desarrollo y una demanda que privilegia ubicaciones estratégicas y espacios con especificaciones más sofisticadas.
Hacia 2026, el cierre de 2025 deja un mercado industrial en la CDMX con bases sólidas, presión sostenida en rentas y una expansión de oferta más ordenada, donde submercados emergentes como Zumpango jugarán un papel clave en la absorción futura, mientras los corredores consolidados continuarán operando en niveles de alta ocupación.


