La ampliación de la Zona Metropolitana del Valle de México plantea la oportunidad de avanzar de una metrópoli caracterizada por la fragmentación administrativa hacia una región con una visión territorial común. Este cambio tiene implicaciones directas para la planeación de la vivienda, el desarrollo inmobiliario, la infraestructura, la actividad industrial y logística, la movilidad, la gestión del agua y el aprovechamiento del suelo, así como para la evolución del valor de la tierra.