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El ILS categoría II entrará en operación en octubre, con una inversión de 40 mdp, y permitirá realizar aproximaciones con una altura de decisión de hasta 100 pies.

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El Aeropuerto Internacional de Tijuana, operado por Grupo Aeroportuario del Pacífico (GAP), incorporará a partir de octubre un Sistema de Aterrizaje por Instrumentos (ILS) categoría II, una tecnología que permitirá mantener las aproximaciones aéreas en condiciones de visibilidad reducida, particularmente durante episodios de neblina.

 

La instalación, pruebas y proceso de publicación del nuevo sistema concluyeron satisfactoriamente, por lo que el aeropuerto se encuentra listo para iniciar su operación, de acuerdo con la información proporcionada por GAP.

 

El proyecto requirió una inversión de 40 millones de pesos y fue desarrollado en coordinación con Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano (SENEAM) y la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT).

Tecnología para enfrentar la neblina

Como se sabe, el ILS es una herramienta de navegación que proporciona a las aeronaves una guía de precisión durante la aproximación a la pista. Su incorporación en categoría II permitirá reducir la altura de decisión de 200 a 100 pies, ampliando las condiciones meteorológicas bajo las cuales pueden realizarse aproximaciones, siempre que se cumplan los procedimientos, certificaciones y autorizaciones correspondientes.

El funcionamiento del sistema requiere tanto infraestructura instalada en tierra como equipos compatibles en las aeronaves, además de tripulaciones capacitadas y certificadas para realizar este tipo de operaciones.

De acuerdo con los datos meteorológicos registrados durante 2025, GAP estima que la incorporación del ILS categoría II permitirá que 98% de las operaciones anuales puedan realizarse sin afectaciones relacionadas con condiciones de baja visibilidad.

La mejora es relevante para Tijuana debido a los episodios de neblina que pueden presentarse en la zona y que, temporalmente, pueden dificultar las operaciones aéreas.

 

 

Menos riesgo de demoras y desvíos

 

Con una mayor capacidad para realizar aproximaciones bajo condiciones de visibilidad reducida, el aeropuerto busca disminuir la probabilidad de demoras, desvíos y cancelaciones relacionadas con fenómenos meteorológicos.

 

Ahora bien, el beneficio alcanza a una terminal que moviliza más de 12 millones de pasajeros al año, por lo que la incorporación de tecnología para mejorar la continuidad operativa tiene impacto tanto en la conectividad regional como en la experiencia de los viajeros.

“Este proyecto refleja el compromiso de GAP con sus pasajeros, las aerolíneas y la conectividad de la región. La entrada en operación de la categoría II brindará mayor certidumbre a las operaciones y contribuirá a mejorar la experiencia de viaje, siempre bajo los más altos estándares de seguridad. Además, el sistema cuenta con la capacidad técnica para evolucionar hacia la categoría III, lo que nos permitirá continuar avanzando gradualmente en la modernización tecnológica del aeropuerto”, señaló Carlos Salgado, director del Aeropuerto Internacional de Tijuana.

La posibilidad de evolucionar hacia un ILS categoría III abre además una ruta para continuar modernizando la infraestructura tecnológica de la terminal y ampliar sus capacidades ante escenarios de visibilidad todavía más limitada.

Infraestructura aeroportuaria y conectividad

La actualización del sistema de aproximación forma parte de las inversiones de GAP en infraestructura y tecnología para elevar la eficiencia de sus terminales.

GAP opera actualmente 14 aeropuertos, 12 en México y dos en Jamaica, que en conjunto atendieron 63.7 millones de pasajeros durante 2025. En México, su red incluye terminales en ciudades como Guadalajara, Tijuana, Mexicali, Hermosillo, Los Mochis, Aguascalientes, Guanajuato y Morelia, además de aeropuertos turísticos como Los Cabos, Puerto Vallarta, La Paz y Manzanillo.

 

En el caso de Tijuana, la modernización del sistema ILS representa una intervención tecnológica enfocada en uno de los factores que pueden afectar la continuidad de las operaciones: las condiciones meteorológicas de baja visibilidad.