|  

La visibilidad operacional transforma la industria cementera con IA, visión por computadora y datos para mejorar seguridad, mantenimiento y producción.

3 No me gusta0

La industria cementera atraviesa una etapa en la que producir más ya no es el único reto. Las empresas también buscan conocer con mayor precisión qué ocurre dentro de sus plantas para reducir riesgos, evitar interrupciones y aprovechar mejor sus equipos y recursos.

 

En este contexto cobra relevancia la visibilidad operacional, un concepto que se refiere a la capacidad de integrar y analizar la información generada por los distintos procesos de una planta para detectar anomalías, anticipar problemas y facilitar la toma de decisiones.

 

Una cementera reúne hornos, trituradoras, bandas transportadoras, patios de almacenamiento, vehículos, maquinaria pesada, trabajadores y contratistas. Todos estos elementos generan información de manera constante y, cuando los datos permanecen separados, resulta más difícil identificar patrones que puedan afectar la seguridad o la continuidad de la operación.

De monitorear a anticipar

Durante años, la tecnología utilizada en las plantas industriales tuvo como principal función supervisar procesos. La evolución actual busca que esas herramientas también permitan interpretar lo que sucede y generar alertas cuando se presenta una condición que requiere atención.

Según información de Gilberto Quintanilla, Associate Director & Computer Vision Leader en EPAM NEORIS, tecnologías como la Inteligencia Artificial (IA), la analítica avanzada, el Internet de las Cosas (IoT), los sistemas RFID, los drones y la visión por computadora están ampliando las posibilidades para gestionar las operaciones cementeras.

Un informe de 2026 de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (UNIDO), citado por la empresa, identifica a la IA, la analítica avanzada y el mantenimiento predictivo entre las aplicaciones estratégicas para mejorar la confiabilidad de los activos y el desempeño de las plantas cementeras.

 

El cambio consiste en aprovechar los datos que ya genera la operación para pasar de una respuesta posterior a una intervención más oportuna.

 

Seguridad, uno de los principales usos

La seguridad industrial es uno de los ámbitos donde esta transformación puede resultar más relevante.

En una planta pueden presentarse diferentes señales de riesgo: un trabajador sin equipo de protección personal, el ingreso de una persona a un área restringida, un vehículo fuera de una zona autorizada o una maquinaria que presenta un comportamiento distinto al habitual.

Identificar estas situaciones con rapidez puede ayudar a los responsables de seguridad a intervenir antes de que un evento se convierta en un accidente.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que cada año 2.93 millones de personas fallecen por causas relacionadas con el trabajo y alrededor de 395 millones sufren lesiones laborales no mortales en el mundo, cifras citadas por el experto de EPAM NEORIS.

La tecnología no sustituye los protocolos de seguridad, la capacitación ni la supervisión humana, pero puede aportar información adicional para detectar determinadas condiciones de riesgo.

Más datos, pero también más contexto

Uno de los desafíos de la digitalización industrial es que las plantas ya cuentan con numerosos dispositivos capaces de generar información.

 

Cámaras, sensores, sistemas IoT y otros equipos permiten observar diferentes partes de la operación. Sin embargo, el reto está en conectar esas fuentes y convertir sus datos en información útil.

 

Quintanilla señala que la plataforma Computer Vision & Tracking emplea modelos de visión por computadora e IA para interpretar eventos en tiempo real. Entre sus aplicaciones se encuentran el seguimiento de vehículos y activos, la verificación del uso de equipo de protección personal, el control de accesos y la detección de determinadas conductas inseguras.

Esta integración también puede ampliar la visibilidad sobre la logística interna. Por ejemplo, permite dar seguimiento al movimiento de materiales y unidades de transporte, identificar posibles cuellos de botella y obtener mayor trazabilidad de los procesos.

Mantenimiento y continuidad operativa

La visibilidad operacional también está relacionada con el mantenimiento predictivo.

El análisis de información procedente de equipos puede ayudar a identificar comportamientos anormales y establecer prioridades para determinadas intervenciones. Esto permite avanzar de un modelo enfocado exclusivamente en reparar después de una falla hacia otro que busque anticiparse a determinados problemas.

 

Para la industria cementera, donde la operación depende de equipos críticos y procesos continuos, reducir las interrupciones no programadas puede tener efectos tanto en la producción como en la logística y las entregas.

 

El reto hacia 2030

La transformación tecnológica de las cementeras ocurre mientras el sector enfrenta mayores exigencias en productividad, seguridad, sostenibilidad y resiliencia.

El desafío no consiste solamente en instalar más cámaras, sensores o sistemas digitales. Las empresas también deberán integrar plataformas, mejorar la calidad de los datos, capacitar al personal y establecer procesos claros para responder a las alertas que generan las nuevas herramientas.

 

En ese escenario, la visibilidad operacional puede convertirse en un elemento relevante de la gestión industrial: permite tener una lectura más completa de lo que sucede con las personas, los equipos, los materiales y los procesos.

 

La evolución de la industria cementera apunta así hacia una operación en la que los datos no solo sirvan para saber qué ocurrió, sino también para identificar riesgos, anticipar desviaciones y tomar decisiones con mayor rapidez.

Hacia 2030, la capacidad de una planta para producir seguirá siendo fundamental, pero también será importante qué tan bien puede comprender su propia operación y responder ante los desafíos que surgen dentro y fuera de ella.