Aunque el panorama actual es de debilidad, las expectativas hacia el mediano plazo se sostienen en el dinamismo que podrían aportar nuevos proyectos de infraestructura —como trenes y carreteras— y un repunte en la edificación de vivienda.
Al interior se observó un desempeño mixto, porque la inversión no residencial registró una reducción de -3.2%, mientras la residencial avanzó 1.0 por ciento.
Un análisis de Banamex indicó que “hacia adelante, proyectamos que la inversión seguirá débil debido a las modestas perspectivas de crecimiento del PIB a mediano plazo, la reducción esperada en la inversión pública, las elevadas tasas de interés reales y los efectos del entorno de elevada incertidumbre”.
El inicio de año contrasta con el avance de 20.8% mensual que reportó en enero de 2024.
Por su parte, en Banco Base consideran que “la inversión fija bruta comienza 2025 mostrando señales claras de debilidad y continuando la tendencia a la baja que empezó a mostrar en la segunda mitad del 2024”
Finalmente, agregaron que en “el ámbito interno, la inversión pública podría tener un papel limitado este año, ya que el presupuesto aprobado para infraestructura fue menor al del año pasado debido a los esfuerzos de consolidación fiscal del nuevo gobierno”.