El mercado de vivienda en México está marcado por dos realidades distintas: una enorme necesidad habitacional que se atiende principalmente mediante autoconstrucción y recursos propios, y un mercado formal de compraventa considerablemente más acotado, de acuerdo con un análisis de la dirección de Estudios Económicos de Banamex.
Resulta relevante esta diferenciación porque una elevada necesidad de vivienda no necesariamente se traduce en una demanda efectiva para adquirir inmuebles terminados ni, por lo tanto, tiene el mismo impacto sobre los precios.
Sin embargo, esta necesidad no se dirige principalmente hacia la compra de vivienda terminada. De los 7.6 millones de hogares con requerimientos habitacionales, 59.4%, alrededor de 4.5 millones, planea construir su propia vivienda, mientras 37.9% prevé comprarla y 7.7% considera rentar.
La autoconstrucción, además, no es un fenómeno reciente. De acuerdo con las cifras retomadas por el análisis de la institución financiera, 57% de las 23.9 millones de viviendas propias fueron autoconstruidas, frente a 21% adquiridas nuevas y 15% compradas usadas.
Las características de la demanda también se reflejan en el destino del financiamiento habitacional. Los analistas de la institución destacan que la mayoría de las operaciones de financiamiento registradas en 2025 no se destinó a comprar una vivienda, sino a mejorar la existente. Los mejoramientos representaron 51% del total de las acciones, alrededor de 418 mil operaciones, superando tanto a la adquisición de vivienda nueva como usada.
Para Banamex, estas características muestran que analizar la vivienda mexicana como un mercado homogéneo puede conducir a conclusiones incompletas. Por un lado, existe un amplio mercado asociado con las necesidades habitacionales, la autoconstrucción y el mejoramiento; por otro, un mercado formal de compraventa, financiado en buena medida por la banca y concentrado principalmente en ciudades dinámicas y destinos turísticos.


