El envejecimiento de la población mexicana plantea un nuevo desafío para el mercado residencial: adaptar las viviendas para que las personas puedan habitarlas de manera segura conforme avanzan en edad. Aunque la población de adultos mayores crece, muchas casas siguen teniendo escaleras, baños y espacios de circulación que dificultan la movilidad y aumentan el riesgo de accidentes.
De acuerdo con cifras citadas en la información de Andafacil, México cuenta con una población total de 130 millones 911 mil 314 personas (en 2025), de los cuales las personas de 60 años o más, equivalen al 14.7% de la población nacional. Al comparar las ediciones de 2015 y 2025, la población de 60 años y más incrementó su participación en cuatro puntos porcentuales y la de hasta 19 años bajó 6.5 puntos porcentuales. Por lo que, la población en México crece a un menor ritmo y avanza su envejecimiento.
El hogar, un espacio clave para prevenir accidentes
Más de la mitad de las caídas de los adultos mayores ocurre en su propia vivienda, de acuerdo con los datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) referidos por Andafacil. Entre las zonas de mayor riesgo se encuentran los baños, las recámaras y las escaleras.
La instalación de barras de apoyo, superficies antiderrapantes, una regadera de acceso sencillo y una mejor iluminación puede ayudar a reducir los riesgos. También es importante mantener libres los pasillos, evitar obstáculos y revisar que los recorridos entre la recámara y el baño sean seguros.
Estas modificaciones pueden ser especialmente relevantes para las personas que comienzan a tener dificultades para caminar. El INEGI registra cerca de 3.5 millones de mexicanos con discapacidad motriz, para quienes las condiciones físicas de la vivienda pueden representar una barrera cotidiana.
La prevención también tiene implicaciones económicas. Una caída que provoque una fractura puede generar gastos médicos, rehabilitación y la necesidad de contratar cuidados o realizar modificaciones urgentes en la casa. Anticipar esos cambios permite planear mejor los recursos y evitar que la familia tenga que resolverlos en una situación de emergencia.
Adaptar la vivienda de acuerdo con cada etapa
Sin embargo, la adaptación de la vivienda no debe depender exclusivamente de la compra de estos productos. También es necesario revisar la distribución de los espacios, los desniveles, la anchura de las puertas y la facilidad para entrar y salir de la regadera.
En términos residenciales, estas condiciones pueden convertirse en un criterio importante para la remodelación de viviendas existentes y el diseño de nuevos desarrollos. Los hogares que contemplan accesibilidad, circulación sin obstáculos y baños adaptables pueden responder mejor a las necesidades de una población que vivirá más años.
La evaluación de las modificaciones debe considerar las condiciones particulares del residente y, cuando sea necesario, la orientación de profesionales de la salud o especialistas en accesibilidad.
El costo de envejecer en casa
La preparación de una vivienda también implica tomar decisiones financieras. Según Andafacil, 95% de las personas que consultan sus productos busca comprar de contado, aunque la renta de ciertos equipos puede resultar conveniente cuando se necesitan durante una recuperación temporal.
La compañía también reporta que más de la mitad de las conversaciones iniciales con sus clientes se relaciona con sillas de ruedas. Este dato refleja la importancia de orientar a las familias para que identifiquen la solución adecuada, en lugar de adquirir equipos sin evaluar previamente las necesidades de movilidad.
Así, el reto consiste en dejar de considerar estas adecuaciones como una respuesta excepcional a un accidente y entenderlas como parte del mantenimiento y la planeación de la vivienda a lo largo de la vida.


