El mercado de oficinas de Santa Fe comienza a mostrar señales de recuperación impulsadas por un factor que durante años limitó su crecimiento: la movilidad.
De acuerdo con información de la plataforma inmobiliaria Spot2.mx, las búsquedas especializadas de oficinas en Santa Fe y Bosques de Santa Fe crecieron hasta 227% entre marzo y abril de 2026, frente al periodo octubre-diciembre de 2025.
El comportamiento refleja cómo la conectividad urbana comienza a influir nuevamente en las decisiones inmobiliarias corporativas, particularmente en un entorno donde las empresas buscan reducir tiempos de traslado, mejorar la experiencia laboral y optimizar costos operativos.
Durante años, Santa Fe enfrentó dificultades para competir con otros corredores corporativos debido a los problemas de accesibilidad y tráfico vehicular, a pesar de contar con algunos de los edificios corporativos más modernos del país.
Ahora, la operación de El Insurgente podría cambiar parte de ese escenario.
La conectividad ferroviaria también comienza a ampliar el radio de atracción de talento hacia el Valle de Toluca y zonas del Estado de México, permitiendo que más trabajadores accedan al corredor sin depender exclusivamente del automóvil.
Uno de los principales factores detrás del renovado interés empresarial es la reducción en tiempos de traslado. El recorrido que anteriormente podía tomar cerca de dos horas ahora puede realizarse en aproximadamente 37 minutos.
Para especialistas del sector, esto podría acelerar la recuperación de un mercado que todavía mantiene altos niveles de disponibilidad.
Sin embargo, pese a la sobreoferta, el corredor conserva precios premium. Las rentas de oficinas Clase A oscilan entre 21 y 23 dólares por metro cuadrado al mes, ligeramente por encima del promedio nacional de 22.25 dólares por metro cuadrado y apenas por debajo de Polanco, considerado el mercado corporativo más consolidado del país.
Además, el corredor mostró señales de recuperación incluso antes de que el tren operara completamente.
En 2025, Santa Fe registró una absorción neta positiva cercana a 150 mil metros cuadrados, luego de que en 2019 había acumulado una absorción negativa de 215 mil metros cuadrados, reflejo de la salida de empresas y devolución de espacios tras la pandemia.
“Durante años, muchas empresas descartaban crecer en Santa Fe por el desgaste que implican los traslados diarios. Si esa barrera comienza a reducirse, el corredor puede recuperar competitividad al contar con inventario existente de alta calidad”, señaló Vianey Macías, Head de Market Research en Spot2.mx.
La especialista explicó que el movimiento corporativo no necesariamente implica una salida de empresas de la Ciudad de México, sino una reorganización operativa donde áreas administrativas, soporte y back office podrían migrar hacia corredores con costos más competitivos y mejor conectividad.
Además, el mercado comienza a observar nuevas tendencias inmobiliarias vinculadas a esquemas híbridos de operación.
Entre ellas destaca el crecimiento potencial de modelos Hub & Spoke entre Santa Fe y el corredor Toluca-Lerma, donde empresas podrían operar oficinas de menor escala enfocadas en soporte administrativo, tecnología y servicios.
También comienza a crecer el interés por desarrollos Built-to-Suit híbridos, que integran componentes corporativos e industriales en una misma ubicación, una tendencia cada vez más visible en mercados logísticos y manufactureros del país.
“Si se resuelve la conexión final hacia edificios y complejos corporativos, Santa Fe podría acelerar la absorción de espacios disponibles y consolidarse como uno de los principales hubs de oficinas del país como fue su naturaleza original”, afirmó Macías.
No obstante, los especialistas advierten que el mercado aún enfrenta retos importantes, entre ellos las limitaciones de infraestructura eléctrica, el acceso a financiamiento para nuevos desarrollos y la cautela empresarial derivada de la incertidumbre económica y comercial.

