Aunque la ciudad fronteriza mantiene su posición como uno de los polos industriales más activos del país, los retos derivados del entorno internacional y político están comenzando a dejar huella en su desempeño, en particular en el ritmo de arrendamiento de espacios.
Para los expertos de la plataforma de análisis Solili, este descenso está vinculado a factores como la incertidumbre política y las presiones arancelarias por parte de Estados Unidos, que han generado cautela en algunos sectores industriales.
Sin embargo, el panorama no es del todo negativo. A pesar del enfriamiento en la demanda, los desarrolladores continúan apostando por la ciudad.
Hoy en día, se encuentran en marcha más de 25 proyectos industriales, que en conjunto suman 450 mil metros cuadrados en construcción. Este volumen de obra nueva confirma el interés de largo plazo por la región, gracias a su ubicación estratégica y conexión con los mercados del sur de California.
Opinaron los analistas que, este 2025 será un periodo clave para el mercado de Tijuana. Si bien la demanda muestra signos de desaceleración, el volumen de proyectos en curso abre oportunidades para atraer nuevas inversiones y empresas que busquen establecer operaciones en la frontera. La clave estará en la capacidad del sector para adaptarse a los cambios del entorno global y aprovechar su ventaja geográfica frente a Estados Unidos.
Así, Tijuana se prepara para un año de ajustes, pero también de posibilidades, en un contexto donde la resiliencia y la visión a largo plazo marcarán la pauta del mercado industrial.