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El fideicomiso inmobiliario industrial tiene como objetivo reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de sus arrendatarios en 20% para 2030.

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Fibra Terrafina, un fideicomiso de inversión en bienes raíces industriales en México, publicó su primer Reporte de Evaluación ESG a cargo de la calificadora S&P, con lo que se convirtió en el primer fideicomiso inmobiliario en hacer público este tipo de informe.

En el documento expone cómo los factores ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) podrían afectar a sus grupos de interés y potencialmente conducir a un impacto financiero material directo o indirecto en la compañía.

 

“El perfil de ASG incorpora la acentuada exposición de la empresa a los riesgos ambientales y sociales dada la naturaleza intensiva ambientalmente de su cartera de propiedades industriales y los desafíos asociados con las prácticas ambientales y sociales de México. Sin embargo, el elevado estrés hídrico y las debilidades en el sistema de gestión de desechos de México siguen siendo obstáculos sustanciales”, se lee en el informe.

 

Pero destaca que Terrafina está acentuando cada vez más la sostenibilidad en su estrategia, incluyendo su objetivo de expandir su cartera de propiedades verdes certificadas. Aunque su enfoque general hacia la sostenibilidad e innovación se estableció recientemente y depende de colaboraciones efectivas con sus principales contrapartes.

El fibra estableció un objetivo para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de sus arrendatarios en 20% para 2030, en gran medida por el compromiso con sus clientes para mejorar la eficiencia energética y la obtención de certificación verde para nuevos desarrollos y adquisiciones.

Sin embargo, la capacidad de Terrafina para cumplir con sus objetivos de reducción está limitada por la matriz de electricidad de México que es de uso intensivo de carbón, y por el lento avance en el desarrollo de energías renovables, dados los fuertes cambios regulatorios e incertidumbre en el sector energético del país.

Según los términos de S&P, Terrafina recibió una puntuación global de 65 puntos, por encima de la puntuación promedio de las empresas de América Latina que ronda los 53 enteros y en línea con el promedio del sector inmobiliario de la región que es de 65 puntos.

 

“Nos complace el resultado de nuestro primer reporte de evaluación ASG de S&P. Hemos continuamente trabajando en mejorar la estrategia y por medio de este reconocimiento, nos posicionamos en un mejor nivel”, dijo Alberto Chretin, director general de Terrafina.

 

Por lo que el directivo se comprometió a seguir enfocado en contar con las “mejores prácticas ASG comparadas con estándares globales”, lo cual nos permitirá alinear sus estrategias con todos sus grupos de interés.

En materia social, dijo S&P, la compañía realiza contribuciones benéficas a comunidades cercanas a todas sus propiedades y aborda cuestiones sociales en México, tales como atención de la salud, educación y acceso a la tecnología.

Si bien la empresa cumple con estándares locales de seguridad, está rezagada respecto de algunas de las mejores prácticas globales, tales como el monitoreo de accidentes y muertes en las operaciones de sus arrendatarios.

Pero realiza anualmente inspecciones de terceros en todos sus activos, y planea obtener la certificación de salud, seguridad y medio ambiente hacia 2025, esto podría mejorar la gestión de los riesgos de seguridad, dijo S&P.

Terrafina cuenta con propiedades en arrendamiento en el Centro, Bajío y Norte de México. Actualmente tiene 278 propiedades, que incluyen 273 naves industriales, con un total aproximado de 38.6 millones de pies cuadrados de área bruta rentable y cinco reservas de tierra para crecimiento orgánico.

Aproximadamente 70% de los arrendatarios son empresas multinacionales con sede en Estados Unidos enfocadas en la manufactura para actividades de exportación, mientras que el resto de los arrendatarios operan en otros segmentos, como el de logística.