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El BID estima que México obtendría hasta 33 mil 500 mdd anuales por nearshoring, colocándolo como uno de los más atractivos en la región.

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Un cambio de paradigma que trajo la pandemia fue el nearshoring, que ha cobrado notoriedad en México, ya que debido a factores como la cercanía con Estados Unidos, la mano de obra calificada y el potencial del mercado, colocan al país en una posición favorable.

Aspectos como la relación entre China y Estados Unidos; el encarecimiento de productos y los ajustes en las cadenas de suministro hacen que el nearshoring sea cada vez más una alternativa viable, que por un lado permite a las empresas reducir costos, a la par que garantiza la disponibilidad de suministros y por otro lado facilita su distribución en el mercado, explicó Agustín Barrios Gómez, CEO de International Capital Partners (ICP) y socio de la Asociación de Empresarios Mexicanos (AEM-USA).

Un crecimiento del nearshoring en la región ayudará a atender el nivel de demanda pendiente y reducir la presión por el suministro de bienes y productos. “Con este panorama de incertidumbre económica se vuelve imprescindible tener proveedores más cerca de casa, lo cual también puede favorecer para recuperar los niveles de actividad económica que se tenían previos a la pandemia y fortalecer el T-MEC”, argumentó Agustín Barrios.

 

Según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), América Latina y el Caribe podrían recibir a corto y mediano plazo más de 78 mil mdd al año por el nearshoring y México sería el país más beneficiado debido a que obtendría hasta 33 mil 500 millones anuales por este concepto.

 

También señaló el BID que un 82% de las nuevas exportaciones generadas por el nearshoring estarían relacionadas con el comercio de bienes, en tanto que un 12% sería de servicios, con oportunidades para la región en industrias como la textil, farmacéutica, energías renovables y automotriz.

 

La alianza de México con EU le traería nuevas oportunidades para competir con las cadenas productivas de Asia.

 

Retos y oportunidades para México

El socio de la AEM-USA argumentó que la relocalización de empresas en el país es un proceso que representa un gran reto de adaptación para todos los sectores.

“Los principales desafíos que tendrán las empresas para lograr el nearshoring están relacionados con la claridad en el modelo del negocio, afianzar la posición donde se encuentran las organizaciones, analizar dónde están las asignaciones, revisar el acceso a energías costeables y sobre todo estar muy pendientes de la demanda de productos que solicite el mercado”.

Afirmó que la posibilidad de una recesión se ha reducido considerablemente; no obstante, en un escenario así de complejo, el nearshoring tiene el potencial de reducir costos y con ello el impacto que tendría una potencial alza de costos, así como garantizar la disponibilidad de productos, incluso ante una nueva interrupción en la cadena de suministros.

 

Además del nearshoring, el panorama económico del 2023 es propicio para que en Norteamérica se desarrolle el ally-shoring, es decir, el reforzamiento de las cadenas de suministro con países aliados. En el caso de México, su alianza con Estados Unidos ayudaría a buscar áreas de oportunidad para competir con las cadenas productivas de Asia.

 

“En la AEM-USA confiamos en ser un gran aliado para el nearshoring y vemos un panorama de grandes oportunidades con la relocalización de empresas, porque conocemos a detalle lo que hace tanto la comunidad empresarial mexicana como sus homólogos”, finalizó Salomón Sacal, Chairman de la AEM en México.