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El nearshoring en México pierde dinamismo en 2025: la inversión cae 23% frente a 2024, afectada por la incertidumbre comercial con Estados Unidos, la revisión del T-MEC y un entorno regulatorio más complejo.

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El impulso del nearshoring en México comenzó a enfriarse durante 2025. Tras dos años de fuerte entusiasmo por la relocalización de cadenas productivas, la llegada de nuevas inversiones asociadas a este fenómeno registró una caída de 23% frente a 2024, en un contexto marcado por la incertidumbre comercial, la cautela empresarial y señales de desaceleración económica.

 

De acuerdo con el Reporte anual de Nearshoring 2025, elaborado por Integralia, entre 2023 y 2025 se contabilizaron 466 anuncios de inversión vinculados al nearshoring, por un monto acumulado de 114 mil 704 millones de dólares. Sin embargo, el dinamismo observado en años previos perdió fuerza: el monto anunciado en 2025 no solo fue menor al de 2024, sino que resultó 49% inferior al de 2023, año en el que el interés por trasladar operaciones a México alcanzó su punto más alto.

 

Este enfriamiento no implica un freno total a la actividad productiva. El estudio destaca que, durante el último año, se alcanzó un récord en inauguraciones de proyectos, con inicios de operaciones por 8 mil 268 millones de dólares. Esto refleja que muchas empresas están concretando inversiones decididas en años anteriores, aunque con menos nuevos compromisos en el corto plazo.

Incertidumbre externa y cautela interna

 

Señalan especialistas que la pérdida de impulso del nearshoring responde a una combinación de factores internacionales y locales. En el frente externo, uno de los principales elementos ha sido la volatilidad en la política arancelaria de Estados Unidos, particularmente ante los mensajes y decisiones asociados a Donald Trump, que han elevado la percepción de riesgo para las empresas con operaciones transfronterizas.

 

 

A esto se suma la falta de consensos claros rumbo a la próxima revisión del T-MEC, un proceso clave para definir las reglas del comercio regional en los próximos años. La incertidumbre sobre posibles cambios en el acuerdo ha llevado a muchas compañías a adoptar una postura de “esperar y ver” antes de anunciar nuevas inversiones en México.

Mientras que, en el ámbito interno, el reporte apunta a un entorno institucional más complejo. Las reformas al Poder Judicial, así como los cambios regulatorios en sectores estratégicos como energía, aduanas, ferrocarriles y telecomunicaciones, han generado dudas entre los inversionistas sobre la estabilidad de las reglas del juego. Como resultado, varias empresas han optado por replantear calendarios, montos y estrategias de inversión.

¿Cuándo podría revertirse la tendencia?

Por ahora, no existe certeza sobre cuánto tiempo durará la desaceleración del nearshoring. No obstante, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, señaló que la revisión del T-MEC podría estar lista a más tardar el 1 de julio, un hito que podría ayudar a reducir la incertidumbre y reactivar el apetito de los inversionistas.

 

Mientras tanto, el nearshoring en México entra en una etapa de mayor cautela: las empresas avanzan en proyectos ya comprometidos, pero evalúan con mayor cuidado cualquier nueva apuesta, en un entorno donde la claridad en las reglas comerciales y regulatorias será clave para recuperar el impulso perdido.

 

Con información de elfinanciero.com.mx