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Un análisis de Banorte estima que el PIB de 2025 habría crecido 0.5% anual, en línea con su previsión original, y el impulso inercial hacia 2026 mejoró ligeramente para reforzar su expectativa de crecimiento de 1.8% para la economía mexicana en el presente año.

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De acuerdo con el reporte “Resiliencia en un entorno de desafíos políticos”, los analistas de la institución señalaron que la economía mexicana habría cerrado 2025 con un mejor desempeño al previsto meses atrás, sentando bases más sólidas para 2026.

La información disponible hasta noviembre apunta a una recuperación gradual tras la contracción observada en el tercer trimestre del año pasado, con una expansión estimada de 0.7% trimestral en el cuarto trimestre.

 

A diferencia de 2025, cuando la demanda externa fue el principal motor del crecimiento, Banorte anticipa que en 2026 las fuentes de expansión serán más balanceadas entre consumo, inversión y sector externo. Destacan dos factores clave para la actividad interna: la realización de 13 partidos del Campeonato Mundial de Futbol en México y una aceleración relativa del gasto público.

 

El reporte “Perspectiva Trimestral” del 1T26 de la institución agregó que el evento deportivo impulsará la inversión en infraestructura en las sedes, además de una mayor derrama turística y dinamismo en el consumo. Por su parte, se espera una recuperación en el gasto en obra pública y un mayor flujo de recursos hacia programas sociales.

 

 

Con respecto al frente externo, Banorte mantiene una visión constructiva, apoyada en la ventaja relativa de México para acceder al mercado estadunidense, la mejora en las expectativas de crecimiento de Estados Unidos y una mayor claridad sobre la revisión del T-MEC a partir de julio, lo que podría favorecer los flujos comerciales y la inversión extranjera directa.

A su vez, en materia de inflación y política monetaria, los analistas de la institución advierten que los riesgos inflacionarios limitarán el ritmo de recortes de las tasas de interés por parte del Banco de México. Si bien ajustó a la baja su estimado de inflación subyacente a 4.6% anual, mantuvo su previsión para la inflación general en 4.4%, ante posibles presiones en precios agropecuarios y energéticos. En este contexto, prevén que Banxico pausará los recortes en febrero y retomará en marzo, para cerrar el ciclo con una tasa de referencia de 6.50% hacia mediados de 2026, nivel que se mantendría al cierre del año.

Finalmente, el análisis subraya la importancia del entorno legislativo durante el primer trimestre de 2026, con el inicio del periodo ordinario del Congreso y la discusión de reformas clave, entre ellas la electoral y la laboral, que podrían incidir en las expectativas económicas y de inversión.

 

Como conclusión, afirmaron que “para México, el entorno internacional es particularmente relevante. Por un lado, factores globales podrían seguir apoyando la demanda externa, entre ellos el desempeño de las exportaciones y la IED; por el otro, catalizadores con efectos de una sola vez como el Campeonato Mundial de Futbol, posibles cambios impositivos dentro del Paquete Económico y, de manera central, la revisión del T-MEC”.