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La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) avanza en un entorno de mayor alineación estratégica entre México y Estados Unidos, aunque bajo un nuevo paradigma comercial marcado por tensiones arancelarias, seguridad regional y reconfiguración industrial.

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Pedro Casas Alatriste, director general y vicepresidente ejecutivo de la American Chamber of Commerce de México (AmCham), aseguró que ambos países comparten objetivos clave como la reindustrialización de Norteamérica, el fortalecimiento de cadenas regionales de suministro y el impulso a una economía mexicana más sólida y competitiva.

Durante su participación en el podcast "Norte Económico" de Banorte, el directivo destacó que Estados Unidos reconoce el valor estratégico de México como principal socio comercial y mayor comprador de productos estadunidenses. "Estados Unidos quiere que México siga siendo una economía próspera y fuerte", señaló.

Entre las principales coincidencias rumbo a la revisión del acuerdo destacan la llamada "norteamericanización" de las cadenas productivas —para reducir dependencia de Asia, particularmente de China— y la intención de elevar el contenido regional en manufactura e industria.

 

No obstante, persisten focos de tensión relevantes. El principal está relacionado con la política arancelaria impulsada por Estados Unidos, que transita de una lógica de libre comercio hacia un modelo de "comercio justo" o administrado. A ello se suman diferencias en reglas de origen, energía y barreras no arancelarias.

 

Casas consideró poco probable una salida de Estados Unidos del T-MEC o una fragmentación total hacia acuerdos bilaterales, aunque sí anticipó un escenario de revisiones periódicas y mecanismos de seguimiento continuo. "El escenario más probable es una revisión gradual con mesas de trabajo y revisiones anuales", explicó.

 

 

El directivo también advirtió que la revisión del acuerdo ya no se limita al comercio. Temas como migración, seguridad, combate al fentanilo y cadenas estratégicas forman parte de la negociación, ampliando la complejidad del proceso.

 

Aun así, el contexto abre oportunidades relevantes para México. La tendencia hacia una mayor integración regional podría fortalecer sectores manufactureros, impulsar inversiones industriales y consolidar al país como pieza clave dentro de la estrategia competitiva de Norteamérica frente a China.

Sin embargo, el reto será mantener condiciones de certidumbre, competitividad y estabilidad regulatoria que permitan capitalizar el nuevo entorno comercial.

La revisión del T-MEC ocurre además en medio de un escenario político complejo en Estados Unidos, donde las elecciones intermedias podrían acelerar acuerdos parciales o ajustes estratégicos de corto plazo.

 

Más allá de las tensiones, especialistas coinciden en que la integración regional seguirá siendo fundamental para la competitividad económica, tecnológica y geopolítica de Norteamérica en la próxima década.