Con este ajuste, Banxico acumuló una reducción total de 475 puntos base (4.75 puntos porcentuales) en poco más de dos años, en un entorno marcado por desaceleración económica, menor inflación y elevada incertidumbre internacional.
En su comunicado, la Junta de Gobierno modificó de forma relevante su guía prospectiva al señalar que, hacia adelante, “será apropiado mantener la tasa de referencia en su nivel actual”, eliminando la referencia previa sobre posibles ajustes adicionales.
Banxico también ajustó ligeramente al alza sus pronósticos de inflación general para los próximos trimestres. Ahora estima una inflación de 4.1% para el segundo trimestre de 2026 y de 3.8% para el tercero, aunque mantiene la expectativa de convergencia a la meta de 3.0% hacia el segundo trimestre de 2027.
En contraste, las previsiones de inflación subyacente permanecieron sin cambios, pese a que algunos analistas consideran que persisten presiones importantes en servicios y mercancías.
Las instituciones financieras advirtieron que el entorno inflacionario continúa siendo complejo debido a factores externos como las tensiones geopolíticas en Medio Oriente, volatilidad en energéticos y riesgos asociados al comercio internacional.
Analistas de Banamex opinaron que “a pesar de los argumentos para sustentar recortes en las últimas reuniones –incluyendo la de hoy– dadas las presiones inflacionarias recientes y el incremento en las expectativas de inflación, habría sido más conveniente actuar con cautela y terminar el ciclo a finales del año pasado con una tasa aún en terreno restrictivo, o al menos esperar a que el panorama inflacionario mejorará significativamente para hacer el último par de recortes”.
El consenso del mercado ahora anticipa que Banxico mantendrá la tasa sin cambios en 6.50% durante el resto de 2026.