El crecimiento económico, la relocalización productiva y la digitalización mantienen a México como un mercado atractivo para la inversión inmobiliaria; sin embargo, construir una cartera equilibrada exige distribuir el capital entre distintas geografías y sectores.
Juan Delgado, co-CEO de Hamilton Lane, explicó en entrevista con Real Estate Market que los inversionistas internacionales buscan economías con crecimiento y oportunidades estructurales. En México, ese potencial se encuentra principalmente en el mercado inmobiliario industrial, la infraestructura energética y el comercio electrónico.
Sabemos que el nearshoring ha impulsado los parques industriales y, simultáneamente, genera requerimientos de electricidad e infraestructura. A ello se suma una población joven, urbana y con creciente acceso a internet, factores que pueden ampliar la demanda de centros de datos, almacenamiento, distribución y espacios de última milla.
Monterrey presenta una orientación hacia la manufactura, mientras la Ciudad de México concentra actividad relacionada con comercio electrónico y distribución. Para Delgado, los inversionistas deben identificar los mercados con mayor escala y seleccionar estrategias acordes con su perfil.
Segmentos como vivienda multifamiliar, hospitalidad y oficinas también pueden ofrecer oportunidades, pero se encuentran en etapas distintas de maduración. Diversificar no significa repartir recursos indiscriminadamente, sino combinar activos cuyos ciclos, demanda y riesgos sean diferentes.
México debe formar parte de la cartera
Aunque reconoce el momento favorable del mercado mexicano, Delgado recomendó evitar una concentración excesiva en activos nacionales. “La diversificación, en mi opinión, es una estrategia, la mejor estrategia”, afirmó.
Y a diferencia de otros activos, la inversión inmobiliaria suele mantener un fuerte sesgo hacia el país de origen, porque resulta más cercana y sencilla de valorar. Esto puede producir carteras sobreexpuestas al comportamiento de una sola economía, moneda o regulación.
La diversificación geográfica permite considerar oportunidades en Estados Unidos, Europa y Asia. En mercados lejanos, Delgado sugirió utilizar vehículos públicos o semilíquidos que faciliten el acceso a carteras diversificadas, en lugar de participar directamente en operaciones aisladas difíciles de evaluar.
Europa, por ejemplo, ofrece opciones más allá de los destinos tradicionales, entre ellas logística para comercio electrónico, estacionamientos urbanos, conectividad y servicios relacionados con el turismo.


