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La democratización de la inversión en el mercado inmobiliario se logró a partir de la creación de los Fideicomisos de Inversión en Bienes Raíces. A través de la Bolsa Mexicana de Valores se puede participar en portafolios de parques industriales, centros comerciales, oficinas y hoteles, sin necesidad de adquirir directamente una propiedad.

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La inversión inmobiliaria ya no necesariamente implica disponer de grandes cantidades de capital para comprar una propiedad. Los Fideicomisos de Inversión en Bienes Raíces (Fibras) abrieron una alternativa para participar en el sector mediante la adquisición de certificados bursátiles, con montos que pueden comenzar desde 500 pesos.

 

Frente a la compra directa de una propiedad, las Fibras reducen la barrera de entrada y permiten diversificar la inversión entre distintos inmuebles y sectores. También ofrecen mayor liquidez, ya que sus certificados pueden comprarse o venderse en Bolsa, mientras la operación de los inmuebles queda en manos de administradores especializados.

 

Durante una sesión de divulgación bursátil en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), Luis Ortiz de Montellano, especialista financiero y autor de Vivir de las Fibras, explicó que estos instrumentos permiten invertir indirectamente en portafolios de naves industriales, centros comerciales, oficinas, hoteles y otros activos inmobiliarios.

Una Fibra agrupa propiedades destinadas principalmente al arrendamiento. Al adquirir un Certificado Bursátil Fiduciario Inmobiliario (CBFI), el inversionista obtiene una participación proporcional en el portafolio. Estos fideicomisos están obligados a distribuir entre sus inversionistas al menos 95% de su resultado fiscal.

 

 

De acuerdo con cifras de la Asociación Mexicana de Fibras Inmobiliarias (AMEFIBRA), al segundo trimestre de 2026 las Fibras asociadas acumulaban alrededor de 31 millones de metros cuadrados de Área Bruta Rentable en 2 mil 210 propiedades, con activos superiores a un billón de pesos y una capitalización de mercado cercana a 600 mil millones de pesos.

El segmento industrial concentra la mayor superficie de estos portafolios, con 22 millones de m² de ABR y 65% del total, seguido por inmuebles comerciales, oficinas, hoteles y activos especializados como instalaciones educativas, naves agroindustriales y minibodegas.

 

De esta manera, las Fibras han ampliado las posibilidades de participar en el mercado inmobiliario institucional sin necesidad de convertirse directamente en propietario de un inmueble y también sin la necesidad de invertir grandes recursos, permitiendo el acceso prácticamente a toda la población.