El Gobierno federal prevé realizar una inversión cercana a 1.2 billones de pesos durante el actual sexenio para fortalecer la infraestructura de electricidad y gas natural, con proyectos que buscan ampliar la capacidad de generación, modernizar la red eléctrica y garantizar el suministro de gas para nuevas centrales.
En conjunto, los proyectos permitirán incorporar alrededor de 38 mil megawatts (MW) de capacidad al sistema energético nacional, de acuerdo con la información presentada por el Gobierno federal.
Durante la mañanera, la presidenta puntualizó: “Entonces en el sexenio, solo para electricidad y gas natural, sin considerar producción de petróleo, condensados, fertilizantes, petroquímica, solo en el caso de la electricidad y los gasoductos es una inversión de 1.2 —casi— billones de pesos de inversión en el sexenio. Es una inversión histórica para alrededor de 38 mil megawatts”.
Más capacidad eléctrica para el país
La estrategia contempla incrementar la capacidad de generación eléctrica mediante nuevas centrales, proyectos renovables y la modernización de infraestructura existente.
A su vez, la secretaria de Energía, Luz Elena González Escobar, señaló que al cierre del sexenio se busca que al menos 60% de la generación eléctrica sea pública y que se incorporen 32 mil MW de nueva capacidad.
También el plan considera elevar la participación de las energías renovables, de alrededor de 24% actualmente a 38% en los próximos años.
En los últimos dos años ya entraron en operación seis centrales de ciclo combinado, mientras que otras cuatro están por comenzar operaciones y cinco más se encuentran en construcción.
CFE suma nuevas centrales y proyectos de transmisión
Por su parte, Emilia Esther Calleja Alor, directora general de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), informó que entre 2025 y 2026 entraron en operación seis centrales de ciclo combinado, con una capacidad conjunta de 3 mil 203 MW.
Hacia 2030 se prevé incorporar nueve centrales adicionales, con más de 9 mil 300 MW, además de 58 proyectos de generación renovable que aportarían más de 10 mil 400 MW.
La CFE también concluyó ocho proyectos de modernización de centrales hidroeléctricas y mantiene en desarrollo el complejo fotovoltaico Puerto Peñasco, en Sonora, que tendrá una capacidad de mil MW.
Otro componente relevante es la infraestructura de transmisión. Actualmente están en marcha 60 proyectos para ampliar la red, con el objetivo de alcanzar 115 mil kilómetros.
Gasoductos recibirán 140 mil 905 millones de pesos
El plan energético también contempla ampliar y reforzar la infraestructura para transportar gas natural.
Del total de 140 mil 905 millones de pesos, 53 mil millones serán invertidos por la CFE y 87 mil millones por el Centro Nacional de Control del Gas Natural (Cenagas).
Ahora bien, en el caso de la CFE, los recursos se destinarán principalmente a los gasoductos Cuxtal, en Yucatán; Centauro del Norte, entre Baja California y Sonora, y al rerruteo del gasoducto Guaymas-El Oro.
Cenagas, por su parte, destinará recursos a los proyectos Coatzacoalcos II, Naco-Hermosillo-Guaymas y el libramiento Reynosa.
Energía para nuevas inversiones
La ampliación de la infraestructura energética ocurre en un contexto de mayor demanda de electricidad por parte de actividades industriales y nuevos proyectos de inversión.
En este sentido, la estrategia federal busca no solamente incrementar la generación, sino también fortalecer las redes necesarias para llevar la electricidad hasta los centros de consumo.
La propia presidenta estableció cuatro objetivos para la política energética: avanzar en la soberanía energética, impulsar la sustentabilidad, ampliar el acceso a la electricidad y garantizar condiciones para el desarrollo nacional.
Más electrificación para comunidades
La inversión también incluye proyectos para ampliar el acceso al servicio eléctrico.
Entre 2025 y 2026, la CFE realizó más de 21 mil obras de electrificación, que beneficiaron a más de 600 mil personas, de acuerdo con las cifras presentadas por el Gobierno federal.
De esta manera, el programa energético combina la construcción de grandes centrales y redes de transmisión con proyectos de electrificación local, mientras la infraestructura de gas busca acompañar el crecimiento de la generación eléctrica y la demanda de energía en distintas regiones del país.