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El crecimiento de la carga aérea obliga a aeropuertos, operadores y desarrolladores logísticos a anticipar los flujos futuros para evitar saturaciones y tomar mejores decisiones de infraestructura.

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La nueva geografía de la carga aérea en México no solo se define por cuánto se mueve hoy, sino por dónde se concentrará la demanda en los próximos años. Para aeropuertos, operadores y desarrolladores de infraestructura logística, anticipar esos cambios puede ser determinante para evitar saturaciones, retrasos y falta de capacidad.

Durante el primer trimestre de 2026, las operaciones de carga aérea en México crecieron 6.5%, de acuerdo con la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC). En mayo, el país se posicionó además como el tercer mayor mercado internacional de carga aérea de América Latina y el Caribe, según datos de ALTA.

 

Este crecimiento modifica las necesidades de capacidad, rutas, tiempos e infraestructura. La apertura de una planta industrial puede generar demanda en un corredor que antes tenía poca actividad; el comercio electrónico puede incrementar los envíos hacia determinados destinos, mientras que un cambio en las frecuencias aéreas puede reducir la capacidad disponible justo cuando aumenta la demanda.

 

Por ello, Enrique Mendoza Arce, CEO de enITma, resaltó que la planeación logística necesita pasar de analizar únicamente lo que ocurrió a identificar lo que está por ocurrir.

De los datos históricos a la predicción

Durante años, la planeación de la carga aérea se ha apoyado en información histórica sobre volúmenes, temporadas de mayor demanda, ocupación, tiempos de tránsito, rutas e incidencias. Estos datos continúan siendo necesarios, pero el siguiente paso es utilizarlos para detectar patrones y construir escenarios futuros, indicó el CEO.

La inteligencia artificial predictiva puede ayudar en este proceso al relacionar grandes volúmenes de información operativa, logística y comercial. Variables como rutas, destinos, clientes y capacidad disponible pueden analizarse conjuntamente para identificar señales de posibles cambios en los flujos de carga.

 

El objetivo no es que la IA “prediga el futuro”, sino ganar tiempo para tomar decisiones antes de que un problema llegue a la operación.

 

Si una ruta comienza a concentrar mayores volúmenes o una determinada capacidad puede resultar insuficiente, contar con esa señal anticipadamente permite revisar recursos, ajustar estrategias, modificar operaciones o incluso replantear decisiones de infraestructura.

Infraestructura: construir para la demanda que viene

También, dijo Mendoza, el desafío alcanza a quienes desarrollan y administran infraestructura logística. Un aeropuerto, una terminal de carga, un centro logístico o un corredor industrial requiere inversiones importantes y tiene horizontes de planeación mucho más largos que los de la operación diaria.

Por ello, la pregunta cambia: ¿la infraestructura se está diseñando para la demanda actual o para la que ya comienza a observarse?

El crecimiento de la carga aérea, el desarrollo industrial, el comercio electrónico y la transformación de las cadenas de suministro están modificando los puntos donde se concentra la actividad logística.

 

Detectar esos movimientos con anticipación puede permitir que los responsables de infraestructura se preparen antes de que aparezca la saturación, en lugar de reaccionar cuando la capacidad ya es insuficiente, señaló el experto.

 

Para las aerolíneas y operadores, esta información también puede apoyar la asignación de espacio en aeronaves, la consolidación de carga, la optimización de rutas y la identificación anticipada de posibles cuellos de botella.

La ventaja está en anticiparse

La inteligencia artificial, sin embargo, no resuelve por sí sola el reto. Los modelos predictivos dependen de la calidad de los datos, de la integración entre sistemas y de la capacidad de las organizaciones para convertir una predicción en una decisión.

Por ello, el siguiente paso para la industria no consiste necesariamente en generar más información, sino en conectar los datos que ya existen, interpretarlos y utilizarlos para ganar capacidad de anticipación.

 

Finalmente, la evolución de la carga aérea apunta así hacia una planeación más predictiva: entender no solo cuánto se mueve la mercancía y por dónde pasa, sino qué cambios están comenzando a dibujar la demanda del futuro y qué infraestructura será necesaria para atenderla.