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La inversión en construcción comenzó la segunda mitad de 2026 con una señal de cautela. Después del repunte observado en junio, el sector retrocedió durante julio, afectado por la caída de las obras no residenciales y por una marcada desaceleración del gasto público.

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La inversión en construcción disminuyó 1.5% mensual durante julio, con cifras desestacionalizadas, debido principalmente a una contracción de 3.9% en el segmento no residencial, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

 

El resultado de julio no revierte el crecimiento acumulado de 4.1% registrado entre enero y julio, pero plantea dudas sobre la capacidad del sector para mantener su recuperación durante la segunda mitad del año, particularmente si continúa perdiendo dinamismo la inversión pública en infraestructura.

 

Acumuló el componente no residencial así dos meses consecutivos de retrocesos, luego de caer 0.6% en junio. Por su parte, la inversión residencial creció 0.7% mensual, aunque mostró una fuerte moderación frente al avance de 7.3% observado el mes anterior.

La caída de la construcción contrastó con el crecimiento de 4.5% mensual de la inversión en maquinaria y equipo. Gracias a este desempeño, la formación bruta de capital fijo total aumentó 1.4% respecto de junio.

Mientras que, a tasa anual y con cifras desestacionalizadas, la inversión en construcción avanzó 6.9%: el segmento residencial aumentó 9.2% y el no residencial, 4 por ciento.

Con cifras originales, la construcción presentó un crecimiento anual de 7.1% en julio. La inversión privada aumentó 7.2%, mientras la pública avanzó 6.3 por ciento.

Banco Base advirtió que el resultado de la construcción pública representa una desaceleración considerable frente al crecimiento anual de 25.8% registrado en junio. Este comportamiento coincidió con una caída mensual de 13.49% en el valor de producción generado por contratistas del sector público, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Empresas Constructoras.

 

 

Para el grupo financiero, los resultados pueden reflejar una nueva contención del gasto público en inversión a partir de julio. Si la tendencia continúa, podría limitar la recuperación de la inversión fija bruta y afectar el crecimiento económico durante los últimos meses del año.

Entre enero y julio de 2026, la inversión en construcción acumuló un crecimiento anual de 4.1%, impulsada tanto por el componente residencial, con 3.9%, como por el no residencial, con 4.3 por ciento.

Por origen de la inversión, la construcción pública acumuló un crecimiento de 12.9%, mientras la privada avanzó 2.5 por ciento. Banco Base señaló que la recuperación de la inversión fija se mantiene concentrada en la construcción y ha sido apoyada principalmente por el gasto público en infraestructura; sin embargo, su desaceleración reciente representa un riesgo para la continuidad de ese avance.

 

El desempeño de los próximos meses permitirá determinar si la caída de julio representó una corrección después del fuerte avance de junio o el inicio de una pérdida más prolongada de dinamismo.

 

Aunque la construcción todavía presenta resultados positivos en términos anuales y acumulados, la debilidad del componente no residencial y la desaceleración de la inversión pública constituyen señales de cautela. La continuidad de la recuperación dependerá de que se reactive la ejecución de obras de infraestructura y de que la inversión privada compense una eventual contención del gasto gubernamental.