Después de un ciclo de debilidad, la inversión en construcción comenzó a mostrar señales de recuperación al cierre del segundo trimestre de 2026. El repunte del segmento residencial, el avance de las obras no residenciales y una mayor participación del gasto público permitieron que esta actividad se convirtiera en el principal soporte de la formación bruta de capital fijo durante la primera mitad del año.