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El mercado de vivienda en renta de la Ciudad de México atraviesa una transformación estructural impulsada por una demanda creciente que supera a la oferta disponible. Más allá del incremento en los precios, el fenómeno responde a cambios demográficos, económicos y de movilidad que están redefiniendo el comportamiento del sector.

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Así lo afirmó Marisol Becerra, directora de Estrategia de Datos y Consultoría de Monopolio, quien en conferencia señaló que la capital se ha consolidado como una "ciudad de inquilinos". Actualmente, una de cada cuatro viviendas habitadas se encuentra en renta, equivalente a unas 675 mil unidades con contrato formal, una proporción muy superior al promedio nacional de 17%. Además, si se considera el mercado informal de arrendamiento, la participación de la vivienda no propia es todavía mayor.

 

El crecimiento del mercado no obedece únicamente a que comprar vivienda es cada vez más difícil. La especialista señaló que el encarecimiento de los inmuebles, la fragmentación de los hogares —con más personas viviendo solas o en familias más pequeñas— y la llegada constante de población de otros estados han elevado la demanda por vivienda en renta. Este proceso ha sido sostenido durante dos décadas y se ha acelerado en los últimos años.

 

Ahora bien, el monitoreo realizado por Monopolio Data identificó cerca de 58 mil 800 anuncios de vivienda en renta entre noviembre y julio. Sin embargo, solo 8 mil 800 permanecían activos al cierre del análisis, lo que refleja una elevada absorción del inventario. De acuerdo con la consultora, casi 50 mil propiedades salieron del mercado porque encontraron arrendatario.

La oferta continúa concentrándose en las alcaldías centrales, principalmente Miguel Hidalgo, Cuauhtémoc y Benito Juárez, donde se ubica casi 60% de los anuncios. No obstante, el mayor crecimiento de precios comienza a observarse en alcaldías como Magdalena Contreras, Iztacalco y Azcapotzalco, donde las rentas aún son más accesibles y la demanda desplazada desde las zonas tradicionales está presionando los valores al alza. 

 

 

Becerra destacó que otro hallazgo relevante es que el precio, más que la ubicación, determina la velocidad con la que se renta un inmueble. Las propiedades con rentas accesibles suelen colocarse en menos tiempo, mientras que los inmuebles de mayor precio permanecen más tiempo en el mercado. Según la especialista de Monopolio, si una vivienda no se renta en los primeros 60 días, generalmente existe un problema de sobreprecio.

 

El mercado de renta de vivienda en la Ciudad de México atraviesa un cambio estructural más que un fenómeno coyuntural. El incremento en los precios no responde únicamente a la especulación, la gentrificación o plataformas como Airbnb, sino principalmente al desequilibrio entre una demanda que crece de forma sostenida y una oferta insuficiente en los segmentos de mayor accesibilidad, afirmó Marisol Becerra.

 

Factores como el encarecimiento de la vivienda en venta, la fragmentación de los hogares, la movilidad laboral y la concentración del empleo en las zonas centrales han consolidado a la capital como una ciudad donde el arrendamiento gana cada vez más peso.

Al mismo tiempo, la presión sobre los precios está desplazando la demanda hacia alcaldías periféricas con mejor relación entre costo y ubicación, mientras que los mercados tradicionales comienzan a mostrar señales de estabilización. En este contexto, el éxito de una propiedad dependerá menos de la ubicación por sí sola y más de una estrategia de precios alineada con la realidad del mercado, lo que convierte al análisis de datos en una herramienta indispensable para inversionistas, propietarios y asesores inmobiliarios.