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Los precios promedio de alquiler prácticamente se han duplicado desde 2019. Aunque las propiedades nuevas siguen siendo las más caras, las viviendas usadas mostraron un mayor ritmo de crecimiento durante el último año.

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El mercado de renta de vivienda en la Ciudad de México mantiene una tendencia de encarecimiento tanto para los inmuebles nuevos como para los usados, aunque en 2026 fueron estos últimos los que registraron el mayor incremento anual en sus precios.

 

De acuerdo con un análisis de Inmuebles24, el precio promedio de renta de una vivienda usada aumentó 10% entre 2025 y 2026, mientras que las propiedades nuevas registraron un incremento de 5% en el mismo periodo, lo que refleja una moderación en el ritmo de crecimiento del segmento de desarrollos recientes y una mayor presión sobre el mercado de vivienda existente.

 

Las rentas casi se duplican en siete años

La evolución del mercado muestra un incremento sostenido en los precios desde 2019.

En abril de ese año, rentar una vivienda nueva en la capital costaba en promedio 16,358 pesos mensuales, mientras que una propiedad usada tenía un precio de 14,030 pesos.

Siete años después, el alquiler promedio de una vivienda nueva alcanzó 24,549 pesos, en tanto que el de un inmueble usado llegó a 20,830 pesos mensuales.

 

Esto significa que, en términos absolutos, las rentas aumentaron más de 8,000 pesos mensuales para las propiedades nuevas y cerca de 6,800 pesos para las usadas durante el periodo analizado.

 

La diferencia de precios prácticamente no cambia

A pesar del aumento generalizado de las rentas, la brecha entre ambos segmentos se ha mantenido prácticamente estable.

En 2019, rentar una vivienda nueva implicaba pagar alrededor de 17% más que una usada. En 2026, esa diferencia se ubica en 18%, lo que confirma que las propiedades de reciente construcción continúan cotizando por encima del mercado de segunda mano, aunque sin ampliar significativamente esa distancia.

 

 

La diferencia responde, entre otros factores, a que los desarrollos nuevos suelen ofrecer amenidades, mejores especificaciones de construcción, mayor eficiencia energética y ubicaciones dentro de proyectos inmobiliarios de reciente creación.

El mercado comenzó a recuperarse después de la pandemia

También el comportamiento de los precios refleja el impacto que tuvo la pandemia sobre el mercado inmobiliario.

 

Entre 2020 y 2021, tanto las viviendas nuevas como las usadas registraron disminuciones en sus precios promedio de renta, siendo más pronunciada la caída en los inmuebles nuevos.

 

Sin embargo, a partir de 2022 comenzó un proceso de recuperación que se fortaleció en los años siguientes, impulsado por el regreso de la demanda, la reactivación económica y la limitada oferta de vivienda en varias zonas de la capital.

Los inmuebles nuevos moderan su crecimiento

 

El análisis del Index de Inmuebles24 muestra que el mayor incremento anual en las rentas de viviendas nuevas ocurrió entre 2022 y 2023, cuando los precios aumentaron 17 por ciento.

 

Posteriormente, el crecimiento se mantuvo elevado con alzas de 15% en 2024 y 16% en 2025, hasta desacelerarse a 5% durante 2026, la menor variación positiva de los últimos cuatro años.

Esta moderación podría indicar que los precios de los desarrollos recientes comienzan a estabilizarse tras varios años de fuertes incrementos.

Las viviendas usadas mantienen mayor dinamismo

Y en contraste, el mercado de vivienda usada continúa mostrando un crecimiento más acelerado.

Después de aumentar 12% en 2023, las rentas de este segmento registraron un incremento de 16% en 2024, el mayor de toda la serie analizada.

Posteriormente, los precios avanzaron 10% tanto en 2025 como en 2026, una tasa que duplica el crecimiento observado en las viviendas nuevas durante el último año.

Este comportamiento sugiere que la demanda se ha desplazado con mayor intensidad hacia inmuebles existentes, impulsando su valor de renta en un contexto donde la oferta disponible continúa siendo limitada en diversas alcaldías de la Ciudad de México.

Un mercado que sigue bajo presión

 

Aunque el ritmo de incremento comienza a moderarse en algunos segmentos, la tendencia de largo plazo confirma que rentar una vivienda en la Ciudad de México es hoy considerablemente más costoso que hace siete años.

 

El comportamiento de los precios refleja un mercado que continúa enfrentando una elevada demanda y una oferta insuficiente, especialmente en zonas con mayor conectividad, servicios y cercanía a los principales corredores de empleo, condiciones que mantienen presión sobre los costos de alquiler tanto en viviendas nuevas como usadas.