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AMPIP afirma que México vive un punto de inflexión para consolidarse como potencia industrial de Norteamérica, impulsado por el nearshoring, la inversión, las exportaciones y la integración de cadenas productivas.

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México atraviesa un momento decisivo para consolidarse como uno de los principales centros manufactureros de Norteamérica, pero aprovechar ese potencial dependerá de la capacidad del país para transformar las oportunidades del nuevo comercio internacional en inversiones concretas, mayor demanda de espacios industriales y cadenas productivas más sólidas.

 

Ese fue el mensaje central que compartió David O'Donnell, presidente de la Asociación Mexicana de Parques Industriales Privados (AMPIP), durante la Segunda Reunión de Asociados 2026, celebrada en Monterrey, donde más de 400 representantes del ecosistema industrial analizaron los retos y oportunidades que enfrenta el país ante la reconfiguración del comercio global.

 

Resaltó el directivo que el modelo de globalización está evolucionando hacia una mayor regionalización de la producción, escenario en el que Norteamérica adquiere una relevancia estratégica y donde México fortalece su papel como socio manufacturero de Estados Unidos gracias a la relocalización de cadenas de suministro.

Lejos de representar una competencia para la economía estadunidense, el país se perfila como un complemento dentro de una estrategia regional orientada a construir cadenas productivas más resilientes, eficientes y cercanas a los mercados de consumo, impulsadas por fenómenos como el nearshoring y la diversificación industrial.

En este contexto, O'Donnell destacó que las exportaciones mexicanas continúan creciendo al tiempo que la industria incorpora procesos de mayor automatización, inteligencia artificial y manufactura de alto valor agregado, una evolución que incrementa la productividad y mejora la competitividad del sector industrial.

 

Sin embargo, advirtió que esta transformación exige fortalecer las condiciones que permitan seguir atrayendo inversiones hacia industrias emergentes y garantizar que México mantenga su posición dentro de las cadenas globales de suministro.

 

Respecto al mercado inmobiliario industrial, el presidente de la AMPIP señaló que el incremento en la construcción registrado entre 2022 y 2024 generó una disponibilidad temporal de espacios en diversas regiones del país, especialmente en el Bajío y el norte, donde los niveles de vacancia y los ajustes en rentas representan una oportunidad para empresas que buscan instalar operaciones en México.

 

 

Desde su perspectiva, este escenario ofrece condiciones favorables para que inversionistas nacionales e internacionales aprovechen costos más competitivos antes de una nueva etapa de absorción de espacios industriales prevista para los próximos años.

La diversificación sectorial también está modificando el perfil de las inversiones que llegan al país. Además del tradicional impulso de la industria automotriz, sectores como electromovilidad, aeroespacial, dispositivos médicos, manufactura avanzada, baterías, centros de datos, electrodomésticos y logística muestran una creciente participación dentro del mercado industrial mexicano, acompañados por empresas provenientes de Asia y Europa que buscan fortalecer su presencia en Norteamérica.

Durante el encuentro también se destacó el papel que desempeña el Gobierno Federal para incentivar la inversión mediante proyectos de infraestructura estratégica, mejoras en conectividad, apoyos fiscales y mecanismos que agilizan permisos para nuevos desarrollos industriales.

 

La expansión del Puerto de Manzanillo, la modernización de cruces fronterizos y las inversiones en energía y agua forman parte de las acciones encaminadas a incrementar la competitividad del país y fortalecer el atractivo de los parques industriales como plataformas para la inversión productiva.

 

No obstante, la asociación considera que aún existen desafíos que deberán resolverse para mantener el ritmo de crecimiento, entre ellos garantizar el suministro de energía, la disponibilidad de agua y una operación aduanera más eficiente, factores considerados determinantes para mejorar la posición de México dentro de los principales índices internacionales de competitividad manufacturera.

Como representante de alrededor del 95% de los parques industriales del país, la AMPIP anunció una agenda enfocada en facilitar el acceso al financiamiento, impulsar reformas que fortalezcan la competitividad fiscal, atraer nuevos proveedores e integrar cadenas productivas que incrementen la demanda de espacios industriales y potencien el desarrollo económico regional.

 

Para el organismo, el desafío ya no consiste únicamente en captar inversiones derivadas del nearshoring, sino en convertir esa oportunidad en proyectos productivos de largo plazo que fortalezcan la integración industrial de Norteamérica y consoliden a México como uno de los principales motores manufactureros del mundo.