Actualmente, siete de cada diez compradores potenciales desconocen su capacidad real de financiamiento, mientras que cerca del 95% no sabe cuál es su score crediticio, lo que limita sus posibilidades de acceso a un crédito hipotecario.
Este rezago ocurre en un contexto complejo. Como ejemplo citaron que, durante el 2025, el incremento en los precios de la vivienda superó el crecimiento de los ingresos familiares, como consecuencia de ello el número de créditos hipotecarios colocados por la banca reportó una contracción. Y es que esta combinación ha reducido el margen de maniobra de los hogares y elevado el costo de decisiones mal informadas.
Al respecto, especialistas señalan que uno de los principales motivos de rechazo en solicitudes hipotecarias es la forma en que los compradores comprueban sus ingresos, además del desconocimiento sobre su perfil financiero. Esto suele derivar en procesos fallidos o en la exclusión de opciones habitacionales viables.
Y en paralelo, el comportamiento del comprador también ha evolucionado. Aunque ocho de cada diez personas inician la búsqueda de vivienda en plataformas digitales, una proporción relevante no logra concretar la operación debido a la falta de claridad sobre su capacidad crediticia.
El reto es mayor considerando que en México existen más de 80 tipos de créditos hipotecarios, lo que amplía las opciones, pero también la complejidad para el consumidor promedio que, sin orientación técnica, puede resultar abrumador para el consumidor promedio, afirma Creditaria.
Por último, ante este escenario, especialistas recomiendan que el pago hipotecario no supere entre 35% y 40% del ingreso disponible. Con ello, la educación financiera deja de ser un elemento complementario y se posiciona como un habilitador clave para el acceso sostenible a la vivienda.

