Mercados como Apodaca, Nuevo León, operan con niveles de ocupación de entre 96 y 97%, mientras que en Aguascalientes la disponibilidad de naves industriales es prácticamente nula, afirmó un análisis de Spot2.mx. En el Valle de México, particularmente en Tlalnepantla, las rentas alcanzan un promedio de 12.50 dólares por metro cuadrado mensual, reflejo de la elevada demanda por espacios logísticos.
Ante este escenario, el financiamiento colectivo o crowdfunding inmobiliario comienza a consolidarse como una alternativa para desarrollar proyectos que difícilmente acceden al crédito bancario tradicional o al capital institucional.
"El cuello de botella ya no es la demanda, sino el financiamiento para construir lo que hace falta", afirmó Vianey Macías, Head de Market Research de Spot2.mx.
El análisis destaca que corredores como Apodaca ofrecen rendimientos implícitos cercanos al 8.5% anual, mientras que mercados como El Marqués, Querétaro, Zapopan Norte, Jalisco, y San Luis Potosí mantienen una elevada absorción de espacios impulsada por las industrias automotriz, aeroespacial, logística y de comercio electrónico.
Además de la disponibilidad de tierra, Spot2.mx identifica otro factor que comienza a definir la competitividad entre corredores: la capacidad de suministro eléctrico. Mientras algunos mercados consolidados enfrentan restricciones de infraestructura energética, varios corredores emergentes del Bajío y el sureste aún cuentan con capacidad disponible para recibir nuevas inversiones manufactureras.
En este contexto, el crowdfunding se perfila como un complemento al financiamiento bancario tradicional, al facilitar recursos para desarrolladores medianos y acelerar la construcción de la infraestructura que requiere la relocalización de empresas en México.

