El modelo gana terreno como alternativa de inversión, pero su rápida expansión sin regulación ni especialización podría generar problemas operativos y financieros.
La Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI) advirtió que la expansión de este modelo en el país se está dando, en algunos casos, sin la preparación ni la estructura necesarias, lo que podría derivar en riesgos tanto para inversionistas como para desarrolladores.
Un mercado en punto de inflexión
El contexto actual explica el auge de este tipo de esquemas. El precio de la vivienda en México crece a un ritmo superior al 8% anual, lo que ha encarecido el acceso a la propiedad. Ante este escenario, la vivienda fraccional surge como una alternativa que permite adquirir una parte de un inmueble —generalmente en destinos turísticos— a un menor costo.
No obstante, el organismo señala que el crecimiento del modelo no necesariamente garantiza su viabilidad.
Los principales riesgos
De acuerdo con la AMPI, uno de los principales problemas es que no todos los desarrollos están diseñados para operar bajo este esquema. A diferencia de un proyecto tradicional, la vivienda fraccional requiere una gestión continua, similar a la de un hotel o resort.
Entre los riesgos más relevantes destacan:
- Viabilidad financiera incierta: depende de la colocación de las fracciones; si no se alcanza el nivel esperado, el proyecto puede desequilibrarse.
- Alta complejidad operativa: requiere administración profesional, sistemas de reservación, mantenimiento y atención al cliente.
- Dependencia de la demanda: funciona mejor en destinos turísticos consolidados; fuera de ellos, el riesgo aumenta.
- Gobernanza complicada: múltiples propietarios en un mismo activo dificultan la toma de decisiones.
- Riesgos legales y tecnológicos: es necesario contar con plataformas que garanticen certeza jurídica y cumplimiento normativo.
- Falta de liquidez: la salida del inversionista puede ser limitada si no existen mecanismos claros para vender su fracción.
Uso comercial sin sustento
También el organismo detecta una tendencia preocupante: algunos desarrolladores están utilizando el modelo fraccional como una estrategia de venta, sin contar con la experiencia operativa ni con un mercado sólido que respalde la demanda.
¿Innovación o riesgo?
“La vivienda fraccional puede ser una revolución o un riesgo si no se regula a tiempo”, indicó Rivas Padilla.
En un mercado inmobiliario que continúa evolucionando, la advertencia es clara: el crecimiento por sí solo no garantiza sostenibilidad. La diferencia estará en la calidad de los proyectos y en la capacidad del sector para adaptarse con reglas claras y mayor profesionalización.

