El interés de los inversionistas mexicanos por el mercado inmobiliario de Estados Unidos no es nuevo, pero en los últimos años se ha intensificado, especialmente en estados como Florida y Texas. Sin embargo, pese a la cercanía geográfica y comercial entre ambos países, persisten una serie de mitos que inhiben a muchos potenciales compradores.
Los tres mitos más comunes
Uno de los supuestos más extendidos es que para invertir en Estados Unidos es indispensable vivir allá. “El primero de todos es que se cree que se necesita vivir en los Estados Unidos para poder invertir”, explicó Couvertie. En realidad, la legislación estadunidense permite que extranjeros compren propiedades sin necesidad de residencia.
Otro mito frecuente es que únicamente conviene comprar de contado. Si bien adquirir un inmueble en efectivo puede simplificar la operación, el financiamiento hipotecario para inversionistas extranjeros está disponible y, en muchos casos, resulta competitivo.
Un tercer factor es el temor a una eventual caída del mercado. La percepción de que “todo en Estados Unidos se va a caer” suele estar alimentada por la especulación mediática. Sin embargo, el comportamiento del real estate estadunidense ha mostrado resiliencia, particularmente en zonas con crecimiento demográfico e infraestructura sólida.
¿Es complicado el proceso legal y fiscal?
El proceso de compra puede estructurarse de manera clara con asesoría adecuada. Además, la banca estadunidense mantiene apertura para financiar inversiones inmobiliarias a extranjeros, lo que facilita la entrada a quienes buscan apalancamiento financiero.
El perfil del inversionista mexicano
Ahora bien, el comprador mexicano que voltea hacia Estados Unidos suele tener un objetivo claro: diversificar patrimonio y reducir exposición a la volatilidad local.
Florida destaca como uno de los destinos preferidos. Tan solo el año pasado, los inversionistas mexicanos representaron alrededor del 8% de las operaciones en ese estado, con más de 7 mil transacciones.
Oportunidades: preconstrucción y renta corta
Y entre las alternativas más atractivas se encuentran los desarrollos en preconstrucción, donde el inversionista puede entrar a precios iniciales y capturar plusvalía conforme avanza la obra.
También sobresalen los esquemas de renta corta en ciudades como Orlando, que reciben decenas de millones de visitantes al año y mantienen una demanda constante de alojamiento temporal. La combinación de turismo, infraestructura y crecimiento poblacional fortalece el atractivo de estos mercados.
¿Se puede administrar a distancia?
Otro temor recurrente es perder control sobre la propiedad al no residir en el país. La gestión remota, sin embargo, es hoy una práctica común.
Empresas especializadas ofrecen servicios integrales que incluyen asesoría legal y fiscal, administración de rentas y supervisión operativa. En ese contexto, firmas como Covher Consultores Inmobiliarios han enfocado su modelo en acompañar a inversionistas latinoamericanos durante todo el proceso, desde la selección del activo hasta la administración posterior al cierre.
Incertidumbre política y mercado inmobiliario
Las políticas del presidente Donald Trump han generado preguntas entre inversionistas internacionales. No obstante, en el ámbito inmobiliario, las recientes medidas orientadas a fortalecer el sistema financiero y mejorar condiciones crediticias podrían favorecer tanto a compradores locales como extranjeros.
Más allá de coyunturas políticas, el mercado estadunidense continúa ofreciendo profundidad, liquidez y seguridad jurídica, factores clave para quienes buscan diversificación patrimonial.
Diversificación como estrategia
En un entorno global marcado por incertidumbre económica y volatilidad cambiaria, invertir en bienes raíces en Estados Unidos se mantiene como una estrategia de diversificación para perfiles que buscan estabilidad en dólares y exposición a economías regionales dinámicas.

