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Para hacer una inversión inmobiliaria, además de definir su objetivo, debes considerar dónde se ubicará, gastos de mantenimiento y un análisis de proyección.

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Cuando una familia busca un hogar, en ocasiones no encuentra algo dentro de la oferta construida que cubra sus necesidades. Pero siempre hay otras opciones, como adquirir un terreno o un lote residencial.

Con base en tus objetivos, invertir en el patrimonio propio o para la familia es una decisión que debe evaluarse cuidadosamente. Para decidir entre un lote residencial o un terreno, lo primero que tienes que saber es cuál es la diferencia entre uno y otro:

-Terrenos de inversión. Por lo general, no cuentan con urbanización ni tienen alguna construcción a su alrededor. Una de sus ventajas es que se puede prospectar la ganancia a largo plazo.

-Lotes residenciales. Se encuentran en zonas privadas que ya cuentan con planes de crecimiento. Están rodeados de zonas comerciales y urbanas, por lo que su actividad económica es bastante alta.

 

“Para construir un patrimonio, un buen primer paso es saber para qué lo queremos, o cuál es nuestro objetivo, ya que esto nos permite hacer una búsqueda de propiedades o inmuebles que optimicen nuestra inversión. No es lo mismo querer construir la casa de tus sueños que tener un terreno para propósitos comerciales”, señaló Karla González Montoya, Marketing B2C Manager de Inmuebles24.

 

¿Será una buena inversión?

Al momento de realizar una inversión, son varios los factores que se deben considerar, por ejemplo:

-Ubicación: es un elemento que en el futuro generará más rentabilidad. Hay que tomar en cuenta el uso que se le dará al terreno, los servicios que brindarán, los accesos que tendrá y la movilidad para las actividades cotidianas.

-Análisis de proyección: hay que investigar qué planes se tienen para la zona, es decir, saber con antelación si hay obras en construcción, si hay otros lotes en venta o si existen empresas en desarrollo.

-Valor de la propiedad: varía de un terreno a otro y depende de diversos factores, por ejemplo, si cuenta o no con infraestructura o si tiene alguna construcción. En el caso del lote residencial, ya cuenta con urbanización alrededor que aumenta su valor.

 

 

-Tiempo de retorno de inversión: los terrenos de inversión te dan oportunidad de generar dinero a largo plazo, por lo que la relación costo-beneficio es óptima. Mientras que en los lotes residenciales, tu inversión inicial se verá reflejada en un corto o mediano plazo.

- Gastos de mantenimiento: los terrenos de inversión no requieren de mantenimiento, en cambio los lotes residenciales necesitan de un mínimo mantenimiento en los primeros años, hasta que construyas tu propiedad y, de ahí en adelante, los gastos correrán por tu cuenta.

 

 

Ahora que ya sabes cuáles son las características de ambas alternativas y conoces sus diferencias, puedes evaluar y decidir cuál es la mejor opción para ti, para tu bolsillo y para tu futuro, destacó el portal inmobiliario en un comunicado.