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Las ventas pendientes y los nuevos listados de vivienda en EE.UU. muestran señales de recuperación, impulsadas por tasas hipotecarias más bajas y mayor accesibilidad.

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El mercado inmobiliario residencial en Estados Unidos comienza a mostrar señales de mayor dinamismo en este arranque de año. Aunque la actividad aún no alcanza niveles de auge, los nuevos listados y las ventas pendientes registran una ligera recuperación, impulsados por una moderación en los costos de financiamiento y un ajuste en los precios.

 

De acuerdo con datos recientes de Redfin, las nuevas propiedades en venta aumentaron alrededor de 1% a tasa anual durante las cuatro semanas que concluyeron el 25 de enero. Se trata del primer incremento en más de dos meses, lo que sugiere que algunos propietarios están perdiendo el temor a colocar sus viviendas en el mercado.

 

Más oferta y señales de recuperación en la demanda

El repunte en la oferta ocurre en paralelo con una ligera mejora en la demanda. Si bien las ventas pendientes —contratos firmados pero aún no cerrados— continúan en terreno negativo, la caída anual es de apenas 1.6%, la menor en casi dos meses.

Además, las solicitudes de hipotecas para compra se ubican cerca de su nivel más alto en tres años, lo que refleja un mayor interés por parte de quienes buscan adquirir vivienda.

 

Un factor clave detrás de este comportamiento es la reducción en el costo mensual promedio de adquirir una casa, que ha disminuido aproximadamente 6.6% respecto al año anterior. Esta baja en los pagos mensuales ha devuelto parte del poder adquisitivo a los compradores, en un contexto donde la accesibilidad había sido uno de los principales obstáculos.

 

Tasas hipotecarias más bajas alivian el “efecto bloqueo”

El entorno de tasas también está influyendo. La tasa hipotecaria promedio semanal se ubica en 6.09%, nivel que, aunque ligeramente superior al de la semana anterior, se mantiene cerca de su punto más bajo en tres años.

La reducción frente a los picos observados en 2023 y 2024 ha comenzado a suavizar el llamado “efecto bloqueo”, fenómeno por el cual propietarios con hipotecas contratadas a tasas históricamente bajas evitaban vender para no financiar una nueva compra a tasas más altas.

 

 

Con condiciones más competitivas, algunos dueños están optando por listar sus propiedades, incrementando la disponibilidad en el mercado, resaltaron los expertos de Redfin.

Las casas tardan más en venderse

 

A pesar de la mejora en la actividad, el proceso de cierre sigue siendo lento. En enero, una vivienda típica tardó 63 días en concretar contrato, el periodo más prolongado en seis años y una semana más que el año pasado.

 

Este dato confirma que, aunque hay más movimiento, el mercado continúa inclinado hacia los compradores. Actualmente existen cientos de miles más vendedores que compradores activos, lo que amplía las opciones disponibles y reduce la presión competitiva.

Las guerras de ofertas son poco frecuentes y los compradores cuentan con mayor margen para negociar precio, solicitar reparaciones o comparar alternativas antes de tomar una decisión.

“Los compradores son más serios que hace unos meses; revisan cada anuncio y comparan meticulosamente las ventajas y desventajas de cada uno”, dijo Connie Durnal, agente de Redfin Premier en Dallas. “Los compradores pueden tomarse su tiempo y ser selectivos porque hay muchos anuncios; las guerras de ofertas son escasas. Los vendedores que necesitan mudarse saben que deben ser realistas; algunos están dispuestos a negociar precios más bajos y hacer concesiones como reparaciones, especialmente porque compiten con constructores de obra nueva”.

Un mercado en transición

El comportamiento actual refleja un mercado en proceso de ajuste. La combinación de tasas hipotecarias más moderadas, pagos mensuales ligeramente más accesibles y mayor inventario está generando un entorno más equilibrado que el observado durante los años de alta competencia.

 

Para los compradores, el escenario ofrece más opciones y mayor poder de negociación. Para los vendedores, implica precios más realistas y la necesidad de presentar inmuebles competitivos frente a la oferta de vivienda nueva.

 

Aunque el mercado residencial estadunidense aún enfrenta retos en materia de accesibilidad y ritmo de ventas, los datos recientes apuntan a una estabilización gradual, con señales de recuperación tanto en la oferta como en la demanda.