Los congestionamientos de tránsito en las ciudades alrededor del mundo han aumentado cinco puntos porcentuales, pasando del 20% al 25%, según el más reciente informe de TomTom.
Por primera vez, TomTom calculó los niveles de congestión global agregando las velocidades de conducción a lo largo de más de 3.6 mil millones de kilómetros recorridos en todo el mundo.
TomTom señala que, además de la frustración de los conductores, el aumento de la congestión tiene graves consecuencias sociales. El aumento de los niveles de tráfico a nivel mundial genera más emisiones, mayor consumo de combustible, menor productividad y una mayor presión sobre la infraestructura urbana.
Revela el índice que Barranquilla, en Colombia, es la ciudad más lenta en general, seguida por Londres, capital del Reino Unido, en segundo lugar, y las ciudades indias de Bengaluru y Calcuta, en tercer y cuarto lugar, respectivamente. Lima, en Perú, completa el top cinco de las ciudades más lentas.
El resto del top 10 de peores países en cuanto a congestión se encuentra: Malta en segundo lugar (45%); Filipinas en tercer lugar (45%); Mauricio en cuarto lugar (38%); India en quinto lugar (37%); Singapur en sexto lugar (37%); México en séptimo lugar (37%); Perú en octavo lugar (36%); e Indonesia en décimo lugar (34%).
La ciudad de Nueva York se mantuvo como la más lenta, con conductores que pierden 120 horas al año debido al tráfico en hora punta en un trayecto típico de 9.6 km, en comparación con las 80 horas en Los Ángeles. A nivel mundial, Lima, Perú, registró el peor resultado, con 188 horas perdidas en tráfico.
De los 10 primeros, Atlanta tuvo el mayor aumento de cuatro puntos porcentuales, mientras que la ciudad de Nueva York se mantuvo estable y Boston disminuyó tres puntos.
Las ciudades son ecosistemas dinámicos de movimiento, interacción e innovación. Las carreteras facilitan el movimiento dentro de este ecosistema, ya sea para transportar personas, paquetes o pizza. A medida que las ciudades se vuelven más densas e interconectadas, TomTom advierte que los residentes seguirán enfrentándose a una presión cada vez mayor debido a la congestión, la contaminación y las redes de transporte ineficientes.

