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Los precios de las materias primas de la industria de la construcción, medidas por los precios productor, acumularon en 2025 un encarecimiento de 3.93% durante 2025, superando el incremento de los dos años previos.

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El comportamiento de los precios de los insumos de la construcción responde a una combinación de factores estructurales y coyunturales.

 

Aunque las disrupciones más severas de la pandemia han quedado atrás, persisten presiones asociadas al costo de la energía, el transporte, la mano de obra y ciertos materiales estratégicos, así como a una mayor demanda de obra pública y privada en distintas regiones del país. Este entorno ha impedido una corrección a la baja en los precios y mantiene un escenario de costos elevados para la industria.

 

Y en este entorno, los precios mantienen una trayectoria ascendente que limita la capacidad del sector para estabilizar sus costos de producción.

De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el ajuste al alza en 2025 superó el incremento de 3.46% de 2024 y el 3.78% de 2023.

Si bien el desempeño de los precios de los insumos de la construcción moderó su ritmo de incremento respecto a lo observado en los años posteriores de la pandemia, no han dejado de subir e impactar a los costos de construcción de la edificación y las obras de infraestructura.

 

 

Asimismo, luego de dos años (2023 y 2024) en que moderaron su ritmo de crecimiento incluso frente a la inflación general del país, nuevamente en 2025 se ubicaron por encima del promedio nacional.

 

De acuerdo con un análisis del Centro Nacional de Ingeniería de Costos de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CIMC) “Los insumos utilizados en la construcción han presentado una variación en su precio, afectando los presupuestos que se tienen proyectados en el presente año (2025), así como a las obras que están en proceso de ejecución”.

 

Agregaron que “por tal motivo, es de vital importancia que las empresas constructoras, dependencias de gobierno y las empresas privadas elaboren su estudio de ajuste de costos de las obras que estén ejecutando o las obras que se tienen planeadas, para que se reconozca la variación en el precio de los insumos, con el fin de garantizar las mejores condiciones en la ejecución de los trabajos, de no ser así, las empresas constructoras e inversionistas perderán parte de su utilidad al tener un gasto mayor para compensar el incremento en el precio de la obra”.

 

En este contexto, la evolución de los precios de las materias primas confirma que el reto para la industria de la construcción ya no es únicamente enfrentar picos inflacionarios extraordinarios, sino adaptarse a un nuevo entorno de costos persistentemente altos.

 

La planeación financiera, la actualización permanente de presupuestos y la gestión adecuada de riesgos se perfilan como elementos clave para preservar la viabilidad de los proyectos y la rentabilidad de las inversiones en los próximos años.