La contracción de la actividad, la caída de ingresos por parte de las empresas constructoras y la falta de certidumbre explican la tendencia.

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A un año de haber iniciado la pandemia por el Covid-19, el crédito bancario para la construcción ha mostrado dos tendencias muy marcadas, la primera un incremento en la demanda, muy probablemente por las necesidades de liquidez de las empresas, pero posteriormente una contracción importante por el freno de la actividad a pesar de que la banca nunca cerró la llave del crédito y bajó el costo de financiamiento.

De acuerdo con el informe “Situación Inmobiliaria” de BBVA, el crédito bancario al sector de la construcción cambió de dirección durante la segunda mitad del año 2020 y a pesar del bajo costo por la disminución de las tasas de interés de referencia, no se reactivó la demanda.

El análisis describe que durante los dos primeros trimestres del 2020, el saldo de este portafolio se incrementó en más de 40 mil millones de pesos (mdp) en términos reales, para alcanzar un saldo de 673 mil mdp. Sin embargo, para el último trimestre del 2020 se contrajo en 50 mil mdp, una variación de -7.3 por ciento.

La menor colocación se explica por una menor demanda de crédito ante la caída de la actividad, así como por la caída de ingresos por parte de las empresas constructoras.

“La menor demanda por financiamiento bancario, la cual es de esperarse ante una menor actividad económica y la baja perspectiva de inversión, no ha podido ser revertida por el menor costo de financiamiento”.

El análisis de BBVA indica que la baja en la tasa de referencia, por parte del Banco de México (Banxico), se ha reflejado directamente en una menor TIIE que es la tasa que rige el costo del crédito para las empresas de este sector.

Durante los dos últimos años, la TIIE 28 ha bajado casi 400 puntos básicos, y 160 puntos tan sólo en la segunda mitad del 2020; no obstante, no se ha incrementado la demanda por crédito.

Hasta este día la TIIE de 28 días se ubica en 4.2837%, sin embargo, los analistas de la institución financiera consideran que “mantenemos nuestra posición de estar en una especie de “trampa de liquidez”, de la cual no se podrá salir hasta no dar mayor certidumbre a la inversión”.