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La industria de la construcción en México cerró 2025 con una contracción anual de 1.0% en su índice de producción, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), confirmando el cambio de tendencia tras el fuerte dinamismo observado en 2023.

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Luego de crecer 15.6% en 2023, el sector comenzó a perder impulso en 2024, año en el que apenas avanzó 2.7 por ciento. Desde el segundo semestre de ese año ya se observaban señales claras de debilitamiento, que terminaron por consolidarse a lo largo de 2025.

El comportamiento del año pasado fue consistente en su trayectoria descendente. En el periodo enero-marzo, la actividad cayó 0.2% anual; de enero a junio, el retroceso fue de 1.1%; para enero-septiembre, la contracción se profundizó a 2.7%; y finalmente, el año completo cerró con una baja acumulada de 1.0%, mostrando cierta recuperación respecto al resto del año.

 

Por segmentos el desempeño fue desigual. La edificación —que incluye vivienda, inmuebles comerciales e industriales— logró crecer 4.3% en todo 2025, manteniendo cierta resiliencia apoyada en proyectos privados. Sin embargo, este avance no fue suficiente para compensar la fuerte caída de 22.5% en las obras de ingeniería civil, rubro que concentra principalmente infraestructura y gasto público.

 

 

A su vez, los trabajos especializados —como instalaciones eléctricas, acabados y otros servicios vinculados— registraron un crecimiento marginal de 0.8% anual.

La caída en la construcción de obras de ingeniería civil explica en buena medida el resultado agregado del sector, lo que sugiere un menor dinamismo en proyectos de infraestructura respecto a años previos ante el recorte en el presupuesto público destinado a obras de infraestructura. El contraste entre la edificación y la obra civil refleja una recomposición en la estructura de la actividad, con mayor peso relativo del componente privado frente al público.

 

Por lo que, tras dos años de expansión relevante, la construcción entra en una fase de ajuste, en un entorno donde la inversión en infraestructura y el ritmo de nuevos proyectos serán determinantes para definir la trayectoria del sector en 2026.