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La infraestructura tecnológica se consolidará en 2026 como uno de los motores del crecimiento digital global, impulsada por la expansión de la inteligencia artificial (IA), la presión por mayor eficiencia energética y la necesidad de diversificar la ubicación de los centros de datos.

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De acuerdo con un informe reciente de JLL, el mercado global de data centers crecerá alrededor de 14% anual entre 2026 y 2030. El principal detonador será el incremento de cargas asociadas a IA, que ya representan cerca de una cuarta parte del cómputo global en estos complejos.

 

Esta demanda está obligando a los operadores a replantear capacidad instalada, consumo energético y modelos de conexión con la nube. Uno de los mayores desafíos es el consumo eléctrico.

 

La Agencia Internacional de Energía (IEA) estima que el uso global de electricidad en centros de datos podría alcanzar hasta 1,050 TWh en 2026, impulsado por el uso intensivo de GPUs, considerablemente más demandantes que los procesadores tradicionales.

Como respuesta, la industria acelera la adopción de energías renovables, esquemas híbridos de suministro, almacenamiento energético y tecnologías de enfriamiento más eficientes, como la refrigeración líquida, además de sistemas que reducen el consumo de agua.

 

 

En paralelo, surgen iniciativas que amplían la conversación sobre resiliencia y soberanía de datos. Un ejemplo es la colaboración entre KIO Data Centers y Lonestar Data Holdings para integrar infraestructura terrestre con modelos experimentales de almacenamiento fuera del planeta.

Más allá de lo futurista, estas propuestas reflejan la relevancia estratégica de la continuidad operativa y la protección de información crítica para gobiernos y corporativos.

La automatización será otro eje clave. La propia IA se utilizará para optimizar la operación interna de los centros de datos mediante monitoreo en tiempo real, mantenimiento predictivo y ajustes automáticos de consumo energético, lo que permitirá mayor resiliencia y menores costos.

 

Finalmente, la expansión geográfica marcará el mapa del sector. Aunque Estados Unidos y Europa seguirán liderando, se observa un desplazamiento hacia mercados secundarios con disponibilidad energética y marcos regulatorios estables, abriendo oportunidades para nuevas regiones.

 

En 2026, la infraestructura tecnológica no solo crecerá en escala, sino en sofisticación. La capacidad de operar con eficiencia, sustentabilidad y visión estratégica será determinante en una economía digital que no deja de expandirse.