|  

La relocalización de cadenas productivas hacia Norteamérica está entrando en una nueva etapa. Más allá de la optimización logística, el fenómeno del nearshoring comienza a vincularse cada vez más con la seguridad energética y tecnológica de la región.

3 No me gusta0

Un análisis de Aztlan Equity Management afirma que la volatilidad en los mercados energéticos, derivada de las tensiones geopolíticas globales, principalmente en Medio Oriente, está impulsando una redefinición estratégica del proceso de relocalización industrial.

 

Bajo este nuevo enfoque, las empresas buscan no solo reducir costos de transporte o acercarse al mercado estadunidense, sino también garantizar acceso estable a energía y fortalecer sectores tecnológicos clave.

 

Para Alejandro H. Garza Salazar, fundador y director de inversiones de la firma, el nearshoring ha evolucionado hacia una estrategia más amplia de integración económica en Norteamérica.

“El nearshoring ya no responde únicamente a la optimización logística de las cadenas de suministro. Cada vez más está vinculado con la seguridad energética y tecnológica de la región”, señala el especialista.

Se refleja este cambio en los sectores que están captando mayor interés de inversión. De acuerdo con el análisis, las estrategias de capital se están orientando hacia industrias de alto contenido tecnológico como semiconductores, ciberseguridad y defensa, donde se han observado retornos de entre 30% y 40% en el último año dentro de portafolios vinculados a estas cadenas industriales.

 

 

Con lo que respecta al caso de México, el fenómeno continúa generando anuncios de inversión relevantes. La firma estima que durante el actual ciclo económico se han anunciado más de 36 mil millones de dólares en proyectos asociados al nearshoring, principalmente en sectores manufactureros avanzados y en actividades vinculadas a cadenas de suministro estratégicas para el mercado norteamericano.

Sin embargo, el análisis advierte que el potencial del país para capturar plenamente estas oportunidades dependerá en gran medida de su capacidad para ampliar la infraestructura energética.

 

De acuerdo con la firma de inversión, la limitada disponibilidad de energía confiable se está convirtiendo en uno de los principales cuellos de botella para el crecimiento de la inversión fija ligada a la relocalización industrial. Sin una red eléctrica robusta y suficiente capacidad de generación, México podría enfrentar restricciones para absorber proyectos manufactureros intensivos en consumo energético.

 

A pesar de estos retos, el reporte sostiene que el proceso de integración productiva en Norteamérica continuará avanzando, impulsado por factores estructurales como la reorganización de las cadenas globales de suministro y la necesidad de fortalecer la resiliencia industrial de la región.

En este contexto, el nearshoring se perfila cada vez más como un componente central de la estrategia económica regional, donde la seguridad energética y el desarrollo tecnológico comienzan a desempeñar un papel tan relevante como la logística o los costos de producción.