La intensificación del conflicto en Medio Oriente entre Estados Unidos e Irán ha provocado un fuerte repunte en los mercados energéticos internacionales, elevando los precios del petróleo a niveles no vistos en más de tres años.
De acuerdo con análisis de Banco Base y Monex, la tensión geopolítica en la región —clave para el suministro energético global— está generando disrupciones operativas y una creciente prima de riesgo en los mercados.
El alza se explica por el deterioro acelerado del entorno geopolítico en Medio Oriente, donde se produce cerca del 30% del petróleo mundial. A ello se suma el impacto del cierre del Estrecho de Ormuz por parte de Irán, una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo, por donde transita aproximadamente el 20% del comercio global de crudo y gas natural licuado.
La interrupción de esta vía ha comenzado a generar efectos inmediatos en la producción regional. Irak ha reducido cerca de 1.5 millones de barriles diarios ante dificultades para exportar, mientras Kuwait también ha comenzado a recortar su extracción debido a la saturación de su capacidad de almacenamiento.
También el conflicto ha impactado infraestructura energética clave. Irán lanzó ataques contra la refinería Ras Tanura en Arabia Saudita y contra instalaciones vinculadas al suministro de gas natural licuado en Qatar, lo que incrementa el riesgo de interrupciones adicionales en los flujos energéticos globales.
Ante este escenario, analistas consideran cada vez más probable que los precios del petróleo superen los 100 dólares por barril si el bloqueo del Estrecho de Ormuz se prolonga durante las próximas semanas. La última vez que el Brent superó ese nivel fue en agosto de 2022, mientras que el WTI lo hizo en julio del mismo año.
Más allá de las disrupciones inmediatas en la oferta, el mercado también refleja la percepción de que el conflicto podría prolongarse. Las posturas de Washington y Teherán sugieren un escenario de confrontación prolongada, lo que mantendría elevada la incertidumbre en los mercados energéticos y la presión alcista sobre los precios del crudo.