Desarrollada por Desarrolladora del Parque, la torre no solo destaca por su altura —58 niveles—, sino por el concepto que dio origen a su diseño.
Uno de los elementos más distintivos es la orientación del edificio. La torre está girada 45 grados respecto a Reforma, respondiendo al trazo urbano original de la ciudad, previo al rediseño del siglo XIX. Este gesto no es estético, sino urbano: reconoce la transición entre el México colonial y la modernidad, integrándose al contexto en lugar de imponerse.
A nivel conceptual, el diseño apuesta por una arquitectura honesta a cargo de Enrique Macotela, co-director y socio fundador de Desarrolladora del Parque. A diferencia de muchos rascacielos que ocultan su estructura bajo fachadas, University Tower expone sus materiales: concreto, acero, cristal y madera. Esta decisión busca reflejar una identidad contemporánea de la arquitectura mexicana, donde la estética surge de la materialidad.

Y en el plano estructural, la torre responde a uno de los mayores retos de la ciudad: su condición sísmica y de suelo lacustre. El diseño se inspira en la naturaleza, particularmente en la estructura del bambú, incorporando “anillos” o refuerzos estructurales que distribuyen las cargas laterales y permiten mayor estabilidad ante movimientos telúricos.
Además, el proyecto integra arte como parte del diseño arquitectónico, retomando una tradición histórica. Esculturas y piezas contemporáneas forman parte del espacio, reforzando la conexión entre arquitectura y expresión artística.
Por todo lo anterior, University Tower no solo redefine el skyline de la ciudad, sino que plantea una visión donde historia, ingeniería y diseño convergen para crear un nuevo referente urbano.