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La cartera bancaria para construcción de vivienda alcanzó 138.3 mil millones de pesos al cierre de junio, alrededor de 9.4% más que un año antes, mientras la morosidad permaneció en apenas 1.5%. El financiamiento mantiene dinamismo, aunque la nueva oferta se orienta principalmente hacia segmentos de mayor valor.

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El crédito puente de la banca comercial mantuvo una trayectoria de crecimiento durante la primera mitad de 2026, confirmando que existe disponibilidad de financiamiento para desarrollar vivienda, aunque los recursos se están concentrando principalmente en proyectos de los segmentos medio y residencial.

 

De acuerdo con el Boletín Estadístico Hipotecario de la Asociación de Bancos de México (ABM), entre enero y junio el monto dispuesto de crédito puente ascendió a 53 mil millones de pesos. Los flujos mensuales se ubicaron entre 7.2 y 10.3 mil millones, mientras junio cerró con disposiciones por 10.2 mil millones de pesos.

 

El mayor flujo de recursos se reflejó en el crecimiento de la cartera. Al cierre de junio, el saldo del crédito puente llegó a 138.3 mil millones de pesos, frente a 126.4 mil millones del mismo mes de 2025, un incremento nominal aproximado de 9.4% anual. De ese total, alrededor de 122.7 mil millones correspondieron a vivienda y 15.6 mil millones a otros destinos.

 

El crecimiento se mantiene acompañado de una cartera con bajos niveles de incumplimiento. El índice de morosidad se ubicó en 1.5%, ligeramente superior al 1.3% observado un año antes.

 

Detrás de la expansión aparece una tendencia relevante determinada por la disminución del costo del financiamiento y una ampliación de los plazos promedio de los créditos puente.

Ahora bien, desde la propia banca se ha señalado que buena parte de las solicitudes de crédito puente se concentra actualmente en desarrollos con viviendas de aproximadamente 2.8 a 5 millones de pesos, lo que confirma una mayor orientación hacia los segmentos medio y residencial.

 

 

El comportamiento plantea un contraste para el mercado habitacional mexicano: hay más financiamiento disponible para construir, pero éste no necesariamente se está traduciendo en mayor producción de vivienda de menor precio.

Así, el reto para el desarrollo habitacional comienza a desplazarse del acceso al financiamiento hacia otros factores como disponibilidad y costo del suelo, infraestructura, permisos, viabilidad económica de los proyectos y, finalmente, la capacidad de compra de los hogares.