La experiencia periódica de los habitantes del edificio en cada recorrido vertical debe ser silencioso, seguro, eficiente y confortable.
El elevador ha dejado de ser un simple medio para trasladarse entre pisos —en ocasiones imperceptible, aparentemente—. Actualmente, forma parte de la identidad del inmueble, influye en la percepción de perfección, además de representar una inversión en seguridad, eficiencia y confort.
Seguridad. Una torre residencial no puede permitirse fallas en uno de sus sistemas más utilizados. Los equipos actuales incorporan múltiples mecanismos de protección que monitorean permanentemente el funcionamiento del sistema, controlan la velocidad, optimizan el frenado y garantizan una operación estable incluso ante condiciones extraordinarias. A ello se suman sistemas de respaldo energético y protocolos de evacuación que ofrecen tranquilidad tanto a residentes como a los administradores con marcas como Euroascensores y Elevadores Atlas.
Eficiencia. En las edificaciones, la movilidad debe ser prácticamente imperceptible. Los avances tecnológicos permiten gestionar de manera inteligente el flujo de pasajeros, reducir tiempos de espera y optimizar el consumo energético. Gracias a sofisticados algoritmos de control, los elevadores pueden anticipar la demanda en diferentes horarios y distribuir mejor los recorridos, disminuyendo desplazamientos innecesarios y mejorar la experiencia de los usuarios.
Fiabilidad. En el segmento premium, la disponibilidad del servicio debe ser constante. Para lograrlo, los fabricantes incorporan sistemas de monitoreo remoto capaces de prevenir anomalías antes de que se conviertan en una avería. El mantenimiento predictivo, apoyado por sensores y plataformas digitales, permite intervenir con oportunidad, reducir tiempos fuera de servicio y prolongar la vida útil de los equipos.
Diseño. La cabina es hoy una extensión de la propuesta arquitectónica del edificio. Acabados en piedra natural, acero inoxidable, vidrio, madera, iluminación ambiental y pantallas digitales convierten el trayecto en una experiencia estética.
Tecnología. A través de aplicaciones móviles conectadas a Internet de las Cosas (IoT) y sistemas de control de acceso el residente puede pedir el elevador desde su departamento o mientras camina hacia el lobby y al llegar la cabina ya lo espera, y en lugar de abordar el elevador y presionar un botón, puede seleccionar el piso de destino en la app o en una pantalla en el lobby.
El sistema calcula cuál elevador es más rápido y asigna uno específico, reduciendo el tráfico y el tiempo de espera. Por seguridad, el elevador solo se moverá a los pisos que autorizados para el departamento del residente.
En caso de quedar atrapado, cuenta con botón de emergencia que envía una alerta SOS al administrador o a seguridad. Otro beneficio de las apps es generar códigos QR o accesos limitados (ejemplo: 6 horas, máximo 2 usos) para repartidores, personal de limpieza o invitados. Los administradores pueden bloquear el acceso a áreas restringidas, como la azotea o áreas de mantenimiento.
Sostenibilidad. Los actuales equipos incorporan motores de alta eficiencia, sistemas de regeneración de energía durante el frenado e iluminación LED de bajo consumo. Estas soluciones contribuyen a disminuir la huella ambiental del edificio y ayudan a cumplir con certificaciones internacionales de construcción sustentable, un atributo cada vez más valorado por desarrolladores e inversionistas.
En un mercado inmobiliario donde cada detalle influye en la decisión de compra o de venta, contar con tecnología de última generación, altos estándares de seguridad y una operación confiable fortalece la competitividad del proyecto y eleva la percepción de exclusividad.
• ISO 8100 es el estándar internacional para el diseño, fabricación y seguridad de los ascensores
• 25-30 años es la vida útil promedio de un elevador con mantenimiento adecuado.
• Los sistemas regenerativos pueden disminuir el consumo energético del equipo entre 20% y 40%, dependiendo del tipo de edificio y del patrón de uso.
• Un elevador suele representar entre el 2% y el 10% del consumo energético total de un edificio, según su altura, ocupación y tecnología instalada.
• En edificios de gran altura, los sistemas inteligentes de gestión de tráfico pueden reducir los tiempos de espera entre 20% y 35% frente a sistemas convencionales.
La evolución del transporte vertical exige mucho más que mover personas. Exige soluciones seguras, eficientes y sostenibles, respaldadas por tecnología de vanguardia y el cumplimiento de los más altos estándares. Ese es el compromiso que asumimos cada día con nuestros clientes.
Texto:Felipe Gómez
Foto: Real Estate Market & Lifestyle

