México tiene una gran oportunidad y potencial para aprovechar la infraestructura hidráulica existente para la generación de energía eléctrica mediante tecnología fotovoltaica. Sin embargo, las cortinas y vasos de las presas de México, que tienen un alto potencial para ello, no han sido aprovechados.

La hidroelectricidad es una fuente de energía eléctrica que se ha desarrollado en nuestro país desde hace varias décadas, y cuyo ejemplo más relevante es el aprovechamiento de los ríos Grijalva y Santiago.

Los grandes desarrollos inmobiliarios reciben los servicios de agua potable, alcantarillado, drenaje y saneamiento a través de una infraestructura hidráulica, que debe responder a la cantidad y calidad que exigen los usuarios, y a la oportunidad con que son requeridos.

Los aeropuertos se deben reinventar para convertirse en un centro de negocios y competir en un mundo cada día más complejo y organizado, de tal manera que sean más valiosos para los usuarios y las comunidades.

El sistema aeroportuario mexicano requiere una expansión permanente. Por ello, vale la pena revisar un poco de dónde vinimos, en qué situación estamos y los próximos proyectos sexenales que nos permitirán dimensionar el futuro.