La construcción es uno de los sectores productivos del país con mayor rezago, porque además del fuerte impacto que ocasionó la pandemia, ya venía en un ciclo negativo de año atrás. Esa inercia adversa, más la debilidad de la inversión pública y privada de la mano con el fuerte repunte de precios en sus materias primas, propiciaron que la recuperación se hiciera más lenta. 

A pesar del repunte que está registrando a lo largo del 2021, su perspectiva de crecimiento de 9% no logrará recuperar el nivel de producción previo a la pandemia. El sector sigue mostrando debilidad en inversión y con presiones fuertes en los precios de las materias primas.

A la ciudad de Mérida le hace falta un mercado de espacios industriales sólido que brinde más opciones de instalación a nuevas industrias, así como el aprovechamiento de espacios ya consolidados en la ciudad, a través de la redensificación, para no crecer más en extensión.

La evolución de Yucatán se puede observar desde la visión de una empresa constructora, porque la especialización permite ver diversas oportunidades y, a la vez, los retos que se enfrentan en materia de infraestructura, servicios urbanos e incluso desde el punto de vista de la edificación.

Era difícil, hace unos años, pensar en Yucatán como uno de los principales motores del desarrollo nacional; no obstante, hoy vemos un verdadero auge inmobiliario, producto de sus exitosas políticas públicas en materia de desarrollo económico.