A nivel mundial estamos viviendo las consecuencias del calentamiento global de un grado centígrado, con condiciones meteorológicas más extremas, crecientes niveles en el mar y un menguante hielo en el Ártico, entre otros cambios, expresa Panmao Zhai, copresidente del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), en un informe para la Organización de las Naciones Unidas.

Para mitigar los efectos del calentamiento global en la Ciudad de México, la Secretaría del Medio Ambiente (Sedema) impulsa desde hace más de una década la implementación de las llamadas azoteas verdes, que es el uso de los techos de edificios públicos para instalar espacios naturales que contribuyen a disminuir los altos niveles de contaminación ambiental, así como impulsar una cultura del cuidado del medio ambiente.

En apoyo a la iniciativa de la Sedema, la Secretaría de Finanzas de la CDMX otorga una reducción del 10% vía impuesto predial a todas las personas que acrediten haber instalado un sistema de azotea verde en los techos de sus viviendas, como lo establece el Artículo 296 del Código Fiscal de la Ciudad de México.

Por su parte, la Fundación UNAM afirma que estas azoteas brindan una segunda vida a los edificios, ya que se pueden cultivar frutas, verduras y flores, mejoran el clima del edificio y filtran contaminantes del aire y de la lluvia, además de ser un atractivo arquitectónico. “Esto prolonga la vida del techo, reduce riesgo de inundaciones y puede servir también como una barrera acústica en donde el suelo bloquea los sonidos de baja frecuencia, además de proteger la biodiversidad de las zonas urbanas”.