El nearshoring está generando efectos que van más allá de la instalación de fábricas, centros logísticos y nuevas inversiones productivas. La expansión de empresas hacia Norteamérica también está influyendo en dónde viven los empresarios y ejecutivos, dónde educan a sus hijos y cómo distribuyen su patrimonio.
La lógica parte de un cambio en la integración económica de México con Estados Unidos. Cuando una empresa abre una operación, adquiere activos o desarrolla negocios al norte de la frontera, sus principales directivos pueden necesitar pasar más tiempo en ese mercado. Para algunas familias, esto lleva a considerar una residencia que permita combinar actividad empresarial, vida familiar y administración patrimonial.
Así, el nearshoring que inicialmente se relacionó con cadenas de suministro y localización industrial comienza a tener una dimensión residencial y patrimonial.
México gana peso entre compradores internacionales de vivienda
Los datos del mercado residencial estadunidense muestran parte de este movimiento.
De acuerdo con el informe 2026 International Transactions in U.S. Residential Real Estate, de la National Association of REALTORS (NAR), México elevó su participación entre los compradores internacionales de vivienda en Estados Unidos de 8% a 14% durante el periodo analizado.
Con ello, México se colocó como el segundo principal país de origen de compradores extranjeros, solamente detrás de Canadá. Los compradores mexicanos adquirieron aproximadamente 9,400 propiedades, por un valor cercano a 5,000 millones de dólares.
Más allá del monto, el perfil de los compradores aporta otro elemento para entender la relación entre vivienda y movilidad empresarial. La NAR señala que 56% de las adquisiciones realizadas por compradores extranjeros corresponde a personas que ya residen en Estados Unidos.
Para BAI Capital, este comportamiento puede relacionarse con empresarios, ejecutivos y familias que ya tienen parte de sus actividades profesionales o patrimoniales en ese país y requieren una base residencial para acompañar esa presencia.
Empresas familiares amplían su alcance
La tendencia también tiene un componente empresarial.
El KPMG Global Family Business Report 2026 identifica que 27% de las empresas familiares mexicanas considera la expansión geográfica como una prioridad estratégica de crecimiento.
La internacionalización de estas compañías implica nuevas necesidades para sus propietarios y equipos directivos. La apertura de operaciones en otros países puede requerir mayor presencia física, nuevos esquemas de administración y una planeación patrimonial que considere más de una jurisdicción.
“Durante años hablamos del nearshoring como una estrategia empresarial. Hoy comenzamos a observar sus efectos sobre las familias que lideran esa expansión”, explica Juan Carlos Eguiarte, Country Manager de BAI Capital en México.
“Cuando una empresa cruza una frontera, con frecuencia también lo hacen sus directivos. Lo que cambia ya no es únicamente la ubicación de una planta o una oficina; cambia la forma en que una familia piensa dónde vivir, dónde educar a sus hijos, dónde administrar su patrimonio y desde dónde dirigir sus negocios”, indicó.
Del inmueble a la movilidad patrimonial
Durante años, la adquisición de activos fuera de México estuvo asociada principalmente con la búsqueda de diversificación frente a factores como volatilidad cambiaria, ciclos económicos o incertidumbre.
Ahora, para algunas familias empresarias, la internacionalización de sus compañías incorpora otros elementos: residencia, educación, operación de negocios, inversión inmobiliaria y administración de patrimonio.
La residencia adquiere así una función distinta. Además de ser un activo inmobiliario, puede convertirse en una infraestructura desde la cual una familia desarrolla actividades empresariales, mantiene vínculos con otros mercados y planea la siguiente generación.
Near-Living, una nueva dimensión del nearshoring
La relación entre ambos fenómenos puede entenderse en una cadena sencilla: la empresa se internacionaliza, sus directivos aumentan su presencia en otro mercado y las necesidades familiares y patrimoniales también se transforman.
Esto no significa que cada inversión industrial genere automáticamente una mudanza familiar o una compra de vivienda en Estados Unidos. Sin embargo, el crecimiento de los negocios transfronterizos crea nuevas necesidades de movilidad y presencia internacional.
Para el mercado inmobiliario residencial, esta tendencia abre una perspectiva adicional sobre la demanda de vivienda de compradores mexicanos en Estados Unidos. Para las familias empresarias, implica considerar la residencia y los activos inmobiliarios dentro de una planeación patrimonial que puede abarcar distintas jurisdicciones.


