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Su reporte de sostenibilidad incorpora por primera vez un inventario de emisiones, un análisis de riesgos climáticos y la divulgación bajo IFRS S1 y S2 ante la CNBV.

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FIBRA SOMA publicó su Reporte de Sostenibilidad 2025, en el que establece por primera vez un año base para medir el desempeño ambiental de su portafolio y dar seguimiento a sus avances en los próximos ejercicios.

 

El documento, presentado por tercer año consecutivo, incorpora nuevos indicadores relacionados con energía, agua, residuos y desempeño sostenible de los edificios, además de información sobre emisiones de gases de efecto invernadero y exposición de sus inmuebles a riesgos climáticos.

 

Uno de los principales avances del ejercicio fue la elaboración del primer inventario de emisiones de gases de efecto invernadero de FIBRA SOMA, utilizando la metodología internacional del GHG Protocol.

La Fibra también realizó su primer análisis de riesgos climáticos, con apoyo de una firma independiente especializada, para identificar la exposición de sus propiedades ante fenómenos como lluvias intensas y escasez de agua.

A esto se suma el primer reporte de divulgación bajo los estándares IFRS S1 e IFRS S2, desarrollados por el International Sustainability Standards Board (ISSB), que fue presentado ante la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), en cumplimiento de la regulación vigente en México.

Para José Juan Sordo Madaleno, director general de FIBRA SOMA, contar con una línea base permitirá tomar decisiones ambientales con información cuantificable.

“Establecer un año base sólido es el primer paso para tomar decisiones ambientales con datos precisos, no con supuestos. Para nosotros, la sostenibilidad forma parte de cómo operamos cada día, desde nuestros estándares de construcción hasta la manera en que medimos y gobernamos nuestros activos. Esta línea de referencia nos da la certeza técnica para definir hacia dónde dirigir nuestros esfuerzos en 2026 y los años que siguen”, mencionó el directivo.

Primeros resultados ambientales

Aunque 2025 estuvo enfocado en buena medida en establecer mecanismos de medición, el reporte también registra avances concretos en algunos de sus activos.

 

Uno de ellos corresponde a Antea, donde FIBRA SOMA instaló su primer sistema de generación solar, integrado por 3,717 paneles.

 

Entre julio y diciembre de 2025, esta infraestructura permitió reducir en 35% el consumo de electricidad proveniente de fuentes no renovables en el inmueble.

Y en materia de agua, 40.1% del líquido tratado en el portafolio fue reutilizado durante 2025, mientras que la tasa de circularidad alcanzó 23 por ciento.

 

 

También el desempeño ambiental de los activos incluyó avances en certificaciones. Las oficinas de Artz Pedregal obtuvieron la certificación LEED Gold, estándar internacional que evalúa distintos aspectos de la eficiencia y sostenibilidad de los edificios.

Estos indicadores proporcionan una primera referencia para comparar el comportamiento de los activos y determinar dónde existen oportunidades de mejora.

La estrategia para 2026

 

Con los datos de 2025 como punto de partida, FIBRA SOMA prevé avanzar durante 2026 hacia la definición de objetivos climáticos formales y medibles, además de fortalecer los sistemas de monitoreo de sus indicadores ambientales.

 

Entre sus prioridades está ampliar gradualmente las certificaciones de sus inmuebles bajo estándares reconocidos internacionalmente, como LEED.

La Fibra señala que dará prioridad a aquellas certificaciones que permitan validar el desempeño de los activos, respondan a las necesidades de inquilinos e inversionistas y puedan traducirse en beneficios operativos medibles.

Otro de los ejes será avanzar de manera gradual en la transición energética de sus propiedades, a partir de la información obtenida mediante la medición de consumos y emisiones.

El enfoque planteado para 2026 parte de una premisa: primero establecer indicadores comparables y posteriormente definir acciones y objetivos con base en esos datos.

 

Para el sector inmobiliario, este proceso adquiere relevancia porque la información ambiental permite identificar riesgos que pueden afectar la operación de los inmuebles, además de oportunidades relacionadas con eficiencia energética, consumo de agua, costos operativos y resiliencia de los activos.

 

Con su Reporte de Sostenibilidad 2025, FIBRA SOMA establece así una línea de referencia para evaluar anualmente la evolución ambiental de su portafolio y avanzar hacia una estrategia de sostenibilidad con indicadores verificables.