De acuerdo con Javier Barrios, socio fundador de empresas como Gran Ciudad y Flow, el aumento sostenido en los precios de la vivienda, especialmente en el segmento de primera adquisición, ha llevado a más jóvenes a optar por la renta como alternativa habitacional.
La tendencia responde también a cambios en los patrones laborales y de vida. Los empleos se concentran en grandes centros urbanos, destinos turísticos y corredores industriales, lo que obliga a muchas personas a cambiar de residencia con mayor frecuencia. En este contexto, la vivienda en renta se ha convertido en una solución transicional para una generación que prioriza la flexibilidad.
Sin embargo, de acuerdo con los directivos de Fibra Park Life, el mercado mexicano aún se encuentra en una etapa temprana de institucionalización. Actualmente, alrededor del 16.4% de las viviendas del país se destinan al arrendamiento, lo que representa cerca de 5.8 millones de hogares. De ese universo, menos de 10 mil unidades son administradas de manera institucional.
Esta fragmentación contrasta con mercados más desarrollados como Estados Unidos, donde el multifamily o vivienda institucional en renta se ha consolidado como una de las clases de activo inmobiliario más relevantes para inversionistas.
Consideran que existe un amplio potencial de crecimiento en ciudades con expansión demográfica y económica, como Ciudad de México, Monterrey, Guadalajara, Querétaro, Tijuana y diversos destinos turísticos.
Aunque la adquisición de vivienda sigue siendo una meta patrimonial para muchas familias, particularmente cuando forman un hogar con hijos, el mercado muestra que la renta está dejando de ser una solución temporal para convertirse en un componente cada vez más importante dentro del ecosistema habitacional mexicano.

