Monterrey vive una transformación acelerada en su mercado residencial. El crecimiento industrial, la llegada de inversiones y los retos de movilidad están modificando la forma en que las personas buscan vivienda en la zona metropolitana, donde cada vez ganan más terreno los desarrollos verticales, las rentas ejecutivas y las inversiones patrimoniales.
Julio César Mendoza, director comercial de Inmuebles24, señaló que “Monterrey está rompiendo con su tradición puramente horizontal debido al crecimiento demográfico y los retos de movilidad, transitando hacia una revolución vertical sin precedentes”.
Según el especialista, los proyectos de usos mixtos y las torres de departamentos concentran una creciente demanda entre profesionistas solteros y parejas jóvenes que buscan reducir tiempos de traslado y evitar los problemas de tráfico que enfrenta la ciudad.
No obstante, aunque la vivienda vertical gana protagonismo, el mercado regiomontano mantiene una fuerte preferencia por los espacios amplios y el uso del automóvil. El reporte revela que 70% de los inmuebles ofertados en Monterrey cuentan con dos o más cajones de estacionamiento, reflejo de la alta dependencia vehicular en la ciudad.
Respecto al segmento de renta, Monterrey registra uno de los momentos de mayor dinamismo impulsado por el nearshoring y la llegada de empresas internacionales a la periferia metropolitana. Esta tendencia ha incrementado la demanda de vivienda media-alta y residencial plus, principalmente por parte de ejecutivos, ingenieros y expatriados.
“Esto lleva a una ola de ejecutivos, ingenieros y expatriados nacionales e internacionales que buscan rentar propiedades de nivel medio-alto y residencial plus de manera inmediata, elevando la velocidad de absorción en el mercado de alquiler”, afirmó el directivo de Inmuebles24.
Mendoza explicó que “las preventas verticales son las más codiciadas por inversionistas que buscan congelar el precio de entrada y ganar rendimientos rápidos”.
Por otro lado, la vivienda terminada y usada mantiene una fuerte demanda entre familias de clase media que prefieren evitar los tiempos de construcción y aprovechar un entorno de tasas hipotecarias relativamente estables.
También el análisis destaca que Monterrey sobresale por el perfil de sus compradores. Además de quienes adquieren vivienda para habitarla, existe una importante participación de inversionistas locales y foráneos que compran inmuebles con fines patrimoniales y para renta.
Concluyó Mendoza que “el inversionista regiomontano tiene claro que el flujo constante de inquilinos corporativos garantiza niveles de desocupación mínimos, transformando los bienes raíces residenciales en un negocio sumamente líquido y rentable para este año”.

