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El crecimiento de los centros de datos en México comienza a reconfigurar el mercado inmobiliario en regiones estratégicas como Querétaro, donde la demanda de espacios comerciales, oficinas y servicios muestra un cambio relevante en su dinámica.

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De acuerdo con datos de Spot2.mx, la participación de espacios comerciales dentro del inventario publicado en el estado pasó de 8.6% en diciembre de 2025 a 21.2% en febrero de 2026, lo que representa un incremento de 146.5 por ciento. Este comportamiento coincide con la expansión de proyectos de centros de datos en la región del Bajío.

 

Y el contexto respalda esta tendencia. Según la Asociación Mexicana de Data Centers, México podría captar hasta 18 mil millones de dólares en inversión en este tipo de infraestructura durante los próximos cinco años, impulsada por el crecimiento del tráfico digital, la adopción de servicios en la nube y el nearshoring.

 

Este desarrollo comienza a generar efectos en distintos segmentos inmobiliarios. Mientras que hasta 2025 el mercado en Querétaro estaba dominado por el sector industrial, con más del 50% de las búsquedas, en febrero de 2026 los espacios comerciales concentraron el 41.1% de la demanda, superando a oficinas e industria.

Vianey Macías, Head de Market Research de Spot2.mx, explicó que los centros de datos generan un efecto multiplicador en su entorno, al atraer empresas de tecnología, ingeniería, logística y servicios especializados, lo que incrementa la demanda de espacios inmobiliarios complementarios.

 

 

Municipios como El Marqués, Colón y Huimilpan concentran varios de estos nuevos desarrollos, consolidándose como polos emergentes de actividad tecnológica.

 

También el impacto se refleja en el segmento de oficinas. La demanda se ha enfocado en espacios de entre 100 y 200 metros cuadrados, típicos de pequeñas y medianas empresas vinculadas a servicios tecnológicos y proveeduría especializada.

 

Además, el factor energético se posiciona como un elemento clave en la localización de estos proyectos. La disponibilidad de suministro eléctrico, más que su costo, se ha convertido en una variable determinante, considerando que un solo centro de datos puede requerir entre 50 y 100 megawatts de capacidad.

Por último, los centros de datos comienzan a desempeñar un papel similar al de otras infraestructuras productivas en el pasado, al actuar como anclas que detonan nuevos corredores urbanos y transforman la demanda inmobiliaria en su entorno.