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El mercado corporativo de la Ciudad de México no solo muestra señales de recuperación en sus principales indicadores, también refleja un cambio estructural en la forma en que las empresas están utilizando el espacio de oficina.

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Más allá de la tasa de ocupación superior al 83% reportada al cierre de 2025, el mercado evidencia una migración clara hacia inmuebles de mayor calidad. Las grandes corporaciones no están reduciendo su presencia física, sino optimizándola: dejan espacios menos eficientes para concentrarse en edificios Clase A+ y A, con mejores ubicaciones, certificaciones y amenidades.

 

De acuerdo con un reporte analítico de Grupo Frel, este fenómeno se observa particularmente en corredores como Polanco y Reforma, donde la demanda se concentra en torres premium con estándares internacionales. La preferencia por ubicaciones consolidadas responde a una estrategia corporativa que combina eficiencia operativa, atracción de talento y posicionamiento de marca.

 

Otra tendencia relevante es la firma de contratos de largo plazo. En operaciones de gran escala, los plazos promedio ya se ubican entre cinco y siete años, lo que sugiere que la etapa de decisiones tácticas de corto plazo —característica de la pospandemia— está dando paso a una planeación inmobiliaria más estable y estratégica.

 

 

El liderazgo del sector financiero, que concentra casi 30% de la ocupación, también aporta señales sobre la naturaleza de la demanda: se trata de empresas con estructuras formales, alto cumplimiento regulatorio y necesidad de espacios corporativos consolidados. A ello se suma la participación del sector público y de servicios empresariales, lo que otorga mayor diversificación y estabilidad al mercado.

 

Para Grupo Frel, Santa Fe muestra un proceso de reconfiguración más que de contracción. Aunque mantiene niveles de ocupación inferiores a los corredores centrales, la absorción neta positiva confirma que sigue siendo un nodo corporativo relevante, particularmente para empresas que privilegian grandes superficies y campus corporativos.

 

En conjunto, el mercado inicia 2026 con una dinámica distinta a la de los años inmediatos posteriores a la pandemia: menor volatilidad, disponibilidad más acotada y decisiones corporativas orientadas a calidad, eficiencia y permanencia. Más que un rebote estadístico, el sector parece transitar hacia una nueva etapa de madurez.