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El mercado inmobiliario mexicano inicia 2026 con señales claras de resiliencia y confianza, toda vez que un 83% de los inversionistas planea mantener o incrementar su asignación de capital en bienes raíces durante este año, en un entorno de mayor estabilidad macroeconómica y expectativas de una política monetaria menos restrictiva.

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De acuerdo con la más reciente Encuesta de Sentimiento de Inversión elaborada por CBRE México, levantado entre noviembre y diciembre de 2025, confirma que el apetito por el Real Estate se mantiene sólido pese a los retos globales.

Para 2026, el escenario contempla una inflación cercana a 3.6% y un crecimiento del PIB de 1.2%, factores que, junto con menores costos de deuda y mejores perspectivas de renta, fortalecen la toma de decisiones bajo criterios más disciplinados y selectivos.

 

En términos de asignación, 59% de los encuestados prevé mantener estable su exposición al sector, mientras que 37% planea incrementarla. Destaca que 20% considera aumentos superiores a 10%, lo que refleja mayor convicción en estrategias de crecimiento. Las reducciones de portafolio se mantienen marginales, en torno a 2 por ciento.

 

Por tipo de activo, Industrial y Logística encabezan las preferencias con 35% de las menciones, respaldados por una absorción neta acumulada de 2.46 millones de metros cuadrados al tercer trimestre de 2025. El dinamismo manufacturero y la reconfiguración de las cadenas de suministro regionales continúan impulsando este segmento.

Retail y Data Centers también ganan terreno como opciones de diversificación, con 18% y 8% de preferencia, respectivamente. En ambos casos, los inversionistas identifican oportunidades asociadas al consumo interno resiliente y al crecimiento de la infraestructura digital.

En contraste, Oficinas y otros segmentos muestran señales de estabilización, lo que apunta a un mercado más equilibrado y con ajustes graduales en precios y tasas de capitalización.

 

La encuesta de CBRE revela una combinación creciente de estrategias Core y Opportunistic, bajo un enfoque tipo “barbell”: activos estabilizados de bajo riesgo como ancla del portafolio, complementados con inversiones oportunistas orientadas a mayores rendimientos. Este equilibrio responde a un entorno donde persisten riesgos geopolíticos y decisiones de política monetaria, aunque con menor nivel de preocupación respecto a 2025.

 

A su vez, las tasas de capitalización se han mantenido en general estables, con ligeras expansiones en Industrial, Logística, Retail y Hoteles de Negocios, lo que abre ventanas selectivas de rendimiento para inversionistas con visión de largo plazo.

Mientras que, en el plano geográfico, Ciudad de México se mantiene como el principal destino de inversión inmobiliaria del país, mientras que Monterrey muestra estabilidad y continuidad en su atractivo.

En conjunto, los resultados anticipan un 2026 marcado por mayor disciplina financiera, transacciones selectivas y un claro enfoque en sectores estratégicos, confirmando que el mercado inmobiliario mexicano conserva fundamentos sólidos para atraer capital institucional.